No digamos: Todos y todas. Ni hermanos y hermanas. Menos, dirigentes y dirigentas

Violencia de género

Cuando la Representante a la Cámara, Ángela María Robledo, renunció a Colombia Humana, se generó una polémica entre ella y el senador Gustavo Petro @petrogustavo.

La congresista escribió un tuit para referirse al excandidato presidencial: “He tomado la decisión de no responder los ataques de los petristas que impulsa el mismo @petrogustavo, no soy enemiga de @ColombiaHumana_ ni de él. El país nos necesita trabajando a todos/as para enfrentar el proyecto autoritario y fascista que ha gobernado”.

Quizás hayan notado el todos/as.

El dirigente chavista, Diosdado Cabello, dijo en estos días en una intervención pública: “Bienvenidos, hermanos y hermanas”.

Otros han ido más allá en el uso indebido del idioma. Han llegado a decir: “Dirigentes y dirigentas”.

En todos los casos está mal utilizado el lenguaje. Ni la Representante Robledo debe decir: “Todos y todas”. Ni Cabello debe decir: Hermanos y Hermanas”. Menos decir: “Dirigentes y dirigentas”.

Simplemente (todos), simplemente (hermanos), simplemente (dirigentes). Estos vocablos, según la Real Academia de la Lengua (RAE), abarcan a todos los seres humanos (hombres y mujeres). No hay discusión ni debe haberla sobre este asunto.

Dice la RAE que, con la utilización de todos y todas, hermanos y hermanas o dirigentes y dirigentas, caemos en un circunloquio (rodeo, giro, ambague), absolutamente innecesario. Y agregamos nosotros: Hay que utilizar el lenguaje de forma clara, concisa y sencilla. 

En adelante debemos decir: “El país nos necesita a todos”. “Bienvenidos hermanos” y “dirigentes”. Ni más ni menos.  (Misael Salazar F.)

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