Este lunes, 30 de agosto, se conmemora el día internacional de las víctimas de desaparición forzada, fecha decretada por la Asamblea General de la ONU en el año 2010. Ciudad Florida habló con Jhon León, coordinador nacional de la Comisión de Búsqueda de Personas Desaparecidas componente FARC, instancia que nació en el marco del acuerdo de paz firmado en La Habana.

Jhon León conduce la Comisión de Búsqueda de desaparecidos componente FARC
Misael Salazar F.
La lista de personas desaparecidas durante el conflicto armado colombiano es larga, casi interminable, por eso mismo, dolorosa.
La mayoría de las familias colombianas tiene una historia que contar al respecto, independientemente del bando donde se hallara la víctima.
Las y los desaparecidos durante la guerra son guerrilleros, integrantes de la fuerza pública, paramilitares, y civiles, en su mayoría líderes sociales.
Es que la guerra no diferencia. En ella podemos resultar perdiendo todos. Sin embargo, hay que destacar que el fenómeno de la desaparición de personas ha sido una práctica utilizada por los Estados para reprimir, sembrar terror y zozobra entre comunidades enteras para de ese modo garantizar el control político.
Este 30 de agosto, no se trata de celebrar a los desaparecidos, tampoco las desapariciones. Lo que se espera es que la sociedad colombiana conozca la verdad del conflicto armado y logre dimensionar las heridas que han quedado abiertas, entre ellas las del drama de las familias de personas desaparecidas.
¿Dónde están? ¿Cómo desaparecieron? ¿Quién o quiénes son los responsables materiales e intelectuales? ¿Están muertas o están desaparecidas?
¿Y si están muertas, dónde están sus cuerpos? ¿Y si están desaparecidas, en qué lugar? ¿Cómo ayudar a las familias y organizaciones a conseguir una huella, una marca, un indicio, un aliento para continuar la búsqueda?
Hay que cerrar el duelo. Y para lograrlo, las familias necesitan saber si sus allegados murieron o si pueden continuar alimentando la esperanza de encontrarlos.
Es un drama que solo lo pueden entender quienes lo padecen, quienes lo sufren, quienes llevan esta carga sobre sus espaldas y quienes caminan con un hueco en el alma porque falta alguien que complete ese vacío enorme.

Solo se ha cumplido un 27% de lo firmado en La Habana
Comisión de Búsqueda de personas desaparecidas componente FARC.
Cuando cesó el conflicto producto del acuerdo de paz firmado en La Habana, se acordó que en el camino habían quedado muchas personas desaparecidas.
Y que una forma de hacer justicia y lograr reparación a las víctimas era emprender su búsqueda, hasta que las familias colombianas lograran cerrar el duelo y saber a dónde habían ido a parar sus desparecidos.
Se creó, entonces, producto de los acuerdos, la Comisión de Búsqueda de Personas desaparecidas conformada por miembros de la extinta guerrilla de las FARC-EP.
Esta instancia humanitaria es integrada y conducida por Jhon León, un colombiano graduado en Ciencias Políticas que adquirió un compromiso moral y ético con cada una de las familias que han reportado uno o varios de sus integrantes como desaparecidos.

La comisión está integrada por unos 100 excombatientes de las FARC, firmantes del acuerdo de paz.
Desde entonces, no han descansado un segundo en su trabajo. La búsqueda es larga, lenta, dispendiosa. En muchos casos, sólo saben que hay una familia con uno de sus integrantes desaparecidos. Es el único dato que tienen a mano. El resto es un trabajo minucioso de indagar, preguntar, atar un cabo y otro, conseguir una pista, hallar una huella, armar una hipótesis, hasta conseguir documentar un caso que no deje dudas y que les permita a otros organismos continuar con el proceso hasta hallar el objetivo: La persona desaparecida y/o la verdad.
Estos excombatientes libran una batalla diaria contra la incertidumbre. Hay días en que la obstinación, entendida como terquedad, perseverancia e insistencia, los conduce a una sorpresa que en este trabajo equivale a un dato adicional en el camino que conduce a la esperanza de tropezar con la víctima desaparecida.
La tarea consiste en no desanimarse. Ellos saben que el camino es largo y cubierto de abrojos.
Los resultados
El trabajo de la Comisión de Búsqueda que preside Jhon León, muestra los resultados positivos del esfuerzo de quienes integran el equipo de quijotes que se han especializado en trabajar hombro a hombro con la esperanza de día a día hallar mejores desenlaces.
515 casos de personas desaparecidas ha logrado documentar la Comisión de Búsqueda. 339 son combatientes de las FARC-EP, 137 civiles, 1 paramilitar y 38 a quienes no se les ha identificado su estatus.
Pero León aclara: Nosotros no denunciamos, no aplicamos justicia. Nuestro trabajo es fundamentalmente humanitario, documentamos los casos y los entregamos a la Unidad de Búsqueda para que los organismos competentes se encarguen del resto del proceso. Nuestro trabajo termina cuando documentamos los casos.
Los 100 excombatientes que conforman la Comisión de Búsqueda se encuentran en varias regiones del país donde están registrados los más altos índices de desapariciones durante el conflicto: Norte, Noroccidente, Oriente, Suroccidente y Sur del país.
La mayor cantidad de casos documentados están distribuidos de la siguiente manera: Sur (85 casos), la costa y los santanderes (65 casos), Antioquia (58 casos), Occidente (37 casos), Bogotá (5 casos), Oriente (232 casos) y por determinar aún hay 33 casos.
Un caso inédito
Preguntamos a Jhon León por otras experiencias donde excombatientes hayan conformado la Comisión de Búsqueda de personas desaparecidas.
–No hay experiencias anteriores, responde. La experiencia colombiana es única, donde ex combatientes de las FARC, en este caso, buscan a las personas desaparecidas del conflicto, entre ellos a familiares, amigos o víctimas incluso de otros bandos.
¿Y el apoyo del gobierno a la implementación del acuerdo de paz?
–El apoyo del gobierno actual a la implementación del acuerdo de paz es muy poco, por no decir que nulo, dice León. La voluntad política del gobierno para consolidar el acuerdo es totalmente ausente.
¿No se supone que es un compromiso del Estado colombiano al firmar el acuerdo?
–Sí, es lo que se supone, al ser el gobierno de entonces uno de los firmantes del acuerdo en representación del Estado.
¿Y el compromiso que adquirió el Estado con la comunidad internacional, la ONU, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Cruz Roja Internacional, como organismos que contribuyeron a la firma del acuerdo de paz?
–De ese compromiso solo queda eso, el compromiso. Pero en la práctica no se ha materializado.
Suponemos que al no contar con el compromiso de uno de los actores del acuerdo, es muy poco lo que se ha logrado avanzar en la implementación del mismo.
–Supone bien. Digamos que se ha logrado implementar un 27% de todo lo firmado en La Habana como parte del acuerdo para el cese del conflicto. Si hubiera voluntad del gobierno tendríamos un mayor porcentaje de avance.
¿Y el presidente Juan Manuel Santos? Cómo califica su actitud al firmar el acuerdo de paz?
–El presidente Santos firmó el acuerdo de paz en representación del Estado. Tampoco tenía un compromiso definitivo con la paz.
Pero firmó el acuerdo…
–Claro, pero hubo circunstancias que lo llevaron a dar ese paso. Él forma parte de las mismas oligarquías que generaron el conflicto. Y son las mismas oligarquías que se oponen a un proceso de paz sólido y definitivo para voltear la página.
¿Quiere decir que un eventual acuerdo de paz con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), está muy lejos, por ese mismo análisis que usted hace?
–Sí. Quiero decir que mientras que no haya voluntad política y un interés real de acabar con el conflicto, un acuerdo con el ELN está lejos.
¿Mientras tanto, continúan con la búsqueda de desaparecidos?
–Mientras tanto continuamos honrando el compromiso que adquirió la Comisión de Búsqueda de Personas Desaparecidas componente FARC. Ese es nuestro aporte a la consolidación del proceso de paz. Nosotros estamos comprometidos con el acuerdo de paz.
