Fueron miles los florideños que este jueves santo, en la noche, se congregaron en el atrio de la iglesia, San Juan Nepomuceno, la calle Barichara y el parque principal de Floridablanca para participar en la eucaristía que recordó la última cena.
La celebración de la misa campal se produjo una vez terminada la procesión con todos los pasos que le recuerdan a los fieles católicos la detención, el juicio y la crucifixión de Jesucristo a manos de Poncio Pilatos.

Frente a la iglesia San Juan Nepomuceno se congregaron miles de florideños
Mientras las imágenes iban ingresando al templo, un nazareno leía parábolas, historias y recuerdos escritos que narran el proceso por el que tuvo que pasar Jesucristo antes de ser crucificado.
Recordaba, por ejemplo, que Jesús fue auxiliado por un samaritano, perteneciente a un grupo y un lugar distinto a Judea, de donde era Jesucristo.

Previo a la eucaristía se celebró la procesión
Lo que quiso dar a entender el nazareno, es que no podemos pasar por el lado del necesitado, el enfermo, el débil, sin hacer el mínimo esfuerzo por ayudarlo. En otras palabras, nos recuerda que debemos actuar siempre como el buen samaritano.
Recordaba, además, que Jesús siempre invitaba a ayudar al prójimo, palabra traducida como el más cercano, el vecino, el próximo, el del vecindario.

La eucaristía fue una invitación a comportarnos como el buen samaritano
E invitaba el nazareno a que cada florideño, presente en la celebración, se convierta en la persona que ayuda el prójimo, que lo socorre, que lo auxilia, que lo compadece.
Allí estaría, de acuerdo con las lecturas, la esencia vital del comportamiento cristiano en cada florideño: Ayudando al prójimo, cumplimos el mandato de Cristo.
Hoy continúa la celebración de la semana santa en el municipio dulce, con el recuerdo de la crucifixión de Jesucristo y el sermón de las 7 palabras.
Programación para este viernes santo

