Misael Salazar F.
En el Condado de Fremont Country, Estado de Colorado, Estados Unidos, hay una prisión que ocupa 20 hectáreas, fría y completamente aislada del mundo, donde terminan casi todos los llamados delincuentes de alta peligrosidad.
Dayro Antonio Úsuga, alias “Otoniel”, fundador del Clan del Golfo, recientemente extraditado desde Colombia, podría pasar el resto de su vida en esta cárcel de máxima seguridad conocida como la temible ADX Florence.
Este sería su destino, porque allí van a parar quienes han sido sentenciados a cadena perpetua y a largas condenas, de manera que son remotas las posibilidades de que algún prisionero salga de allí con vida. Dos datos sirven de argumento para ilustrar esta tesis: El primero es que nadie se ha podido fugar de esta prisión. El segundo: Sólo hay una entrada a la cárcel y la única salida está diseñada para que alguien salga en un cajón.

Uno de los ángulos de la temible ADX Florence
En ADX Florence se halla detenido “El Chapo” Guzmán. Pero si “Otoniel” llega a esta prisión, que es lo más seguro, nunca podrá verlo ni imaginarse el sitio exacto donde pueda estar, porque la comunicación desde cualquiera de sus celdas, con el mundo exterior, es prácticamente nula, imposible, diríamos.
23 horas en una celda de 7 metro cuadrados
Si luego del juicio y la sentencia definitiva, el juez decide que “Otoniel” vaya a la cárcel ADX Florence, es muy probable que su vida se consuma en una celda de 3,5 por 2 metros.
Las paredes, el piso, la cama, la mesa y el taburete son de concreto, todo cuidadosamente diseñado para que cumpla dos objetivos: Que el prisionero no tenga con qué suicidarse y tampoco pueda darse a la fuga.
La única forma de ver la luz en aquel recinto, cerrado herméticamente, es una ventanita de 10 centímetros en el techo de la celda. Es este el único resquicio por donde el detenido sabrá que hay luz en el exterior de los 7 metros cuadrados donde alguien como “Otoniel” pasará el resto de sus días, 23 horas al día.

«Otoniel» podría terminar sus días en esta, la cárcel más segura del mundo
Durante una hora, todos los días, el prisionero será conducido a una especie de piscina para que estire las piernas. Si decide caminar en línea recta, solo podrá dar 10 pasos. Si opta por caminar en círculo, culminará el recorrido en 31 pasos. Cuando el reloj marque la hora exacta, el condenado regresará a la prisión. Esta es la rutina de los presos de ADX Florence, la cárcel más segura del mundo.
Las 24 horas del día, el prisionero está vigilado a través de un circuito cerrado de televisión que se convierte en otra especie de tortura silenciosa.
Una prisión no apta para humanos
Las víctimas colombianas de Dayro Antonio Úsuga, alias “Otoniel” y sus organizaciones criminales, preocupadas porque se haga justicia y el responsable de tantos delitos pague por ello, seguramente respirarán tranquilos cuando sepan lo que dijo Robert Hood, uno de los directores de ADX Florence por varios años: “Esta cárcel no fue hecha para humanos”.
