Se conocieron en El Carrasco.
Todos los días y todo el día, 60 recicladores hurgaban en las entrañas del basurero para ver qué conseguían entre miles de toneladas de desperdicios que llegaban al lugar.
Pero era un trabajo individual. Más bien una lucha parecida a la de los chulos que defienden a muerte lo que consiguen entre lo que otros consideran inservible.
Así transcurría la jornada diaria: Peleando unos con otros por aquello que consideraban de alguna utilidad en la lucha por la sobrevivencia.

Coopreser, una cooperativa modelo del reciclaje en Santander
En esas casi miserables condiciones transcurrió el tiempo, hasta que un día llegó al basurero un equipo de la escuela de Trabajo Social de la Universidad Industrial de Santander (UIS) y el destino de los 60 recicladores empezó a cambiar.
De lo individual a lo colectivo
La propuesta de la delegación de la UIS no resultaba sencilla de entender para aquellas personas, acostumbradas al trabajo individual y a la lucha por defender lo poco servible que conseguían.

La cooperativa retira los residuos de unas 20.000 familias bumanguesas
La delegación de la UIS les propuso abandonar el trabajo individual y la lucha entre ellos, para empezar a transitar por el trabajo colectivo y solidario. En otras palabras, el objetivo era constituir una cooperativa de recicladores.
La oportunidad de cambio se produjo en 1987. Hoy, después de 35 años, Elsa María López de La Torre, representante legal de la Cooperativa de Trabajo, Reciclaje y Servicios, Coopreser, muestras resultados sorprendentes.
El primer paso consistió en abandonar El Carrasco, el lugar en donde prácticamente vivían esperando que llegaran los camiones de la basura para pelearse lo poco o mucho que llegaba.
En lo sucesivo trabajarían de manera cooperativa. Irían casa a casa recogiendo los materiales o residuos que previamente las familias han separado: Plástico, metales, cartón, vidrio.

78 toneladas mensuales de basura retiran estos recicladores
Elsa de La Torre muestra hoy orgullosa el resultado de este cambio de paradigma: “Diariamente -dice- recolectamos entre 3 y 4 toneladas de desperdicios. Son 78 toneladas por mes”.

El trabajo lo realizan los 60 recicladores que salieron del Carrasco, pero hoy desarrollan distintas tareas: Conductores, recicladores, bodegueros y separadores de material que luego venden a empresas nacionales encargadas de darle utilidad o reutilizar lo que parecía destinado al basurero.
Una cooperativa modelo
Con satisfacción, Elsa López de La Torre narra que Coopreser es una cooperativa modelo. “No solo le quitamos 78 toneladas de desperdicios mensuales a El Carrasco”, dice.
“Todos nuestros trabajadores devengan el salario mínimo y tienen los beneficios de seguridad social y salud resueltos. La Cooperativa paga impuestos, tiene al día los documentos que exige la ley y nos esforzamos para crecer todos los días de forma solidaria”.
El presente y el futuro es el reciclaje

El trabajo solidario caracteriza a los integrantes de la Cooperativa
A propósito del día del reciclaje que se celebra este martes, 17 de mayo, Elsa María López de La Torre afirma que su cooperativa tiene contacto con unas 20.000 familias bumanguesas que separan los residuos para que ellos los recojan.
Pero se pregunta la señora Elsa, qué sucedería si más familias separan los residuos e impiden que esos materiales lleguen al Carrasco. Ella misma responde: Contribuirían a un mejor ambiente, le darían mayor vida útil al basurero y generarían más fuentes de trabajo digno. Mientras las alcaldías y la gobernación
