El sacerdote Francisco de Roux presentó el informe sobre el conflicto colombiano.
Misael Salazar F.
Todas las cifras que sobre la violencia colombiana muestra la Comisión de la Verdad son escandalosas.
Antes del informe revelado este martes por el sacerdote Francisco de Roux, presidente de la Comisión, sabíamos que el conflicto armado afecta a cerca de 9 millones de colombianos, una quinta parte de la población del país.
Pero hoy conocemos datos no menos preocupantes.
El trabajo de la Comisión, luego de analizar denuncias, documentos y testimonios, concluye que 450.000 colombianos murieron en la época más cruda de la confrontación armada. Y continúan muriendo. La otra conclusión es que la mayoría de los afectados pertenecen a la población civil.
Casi la mitad de los muertos (45%), son responsabilidad de los grupos paramilitares. A las FARC les atribuye la Comisión el 21% de los fallecidos, mientras que el 12% de las víctimas mortales cayó a manos de agentes del estado. El resto de los muertos los puso el ELN y otra guerrilla.

Cifras alarmantes muestra la Comisión de la Verdad sobre el conflicto colombiano
Las otras cifras del horror son las siguientes: Más de 100.000 víctimas de la desaparición forzada, 50.000 secuestrados y unos 15.000 niños y niñas reclutados para la guerra.
Los departamentos más afectados con la desaparición forzada fueron Antioquia (28.000), Valle del Cauca (8.626), Meta (8.540), Bogotá (5.565) y Norte de Santander (5.207).
La Comisión de la Verdad destaca la tortura como una de las más feroces formas en que se materializó el conflicto. Los actores de la guerra torturaban para obtener información, pero también como castigo, represalia o por venganza.
Destaca la Comisión que las FARC sometió a sus víctimas a discriminación, aislamiento, encadenamiento y humillación.
La violencia sexual, el exilio, el desplazamiento, el trabajo forzado y la extorsión, el desojo y la separación familiar, fueron otras de las múltiples formas en que se manifestó el conflicto armado en Colombia, según el voluminoso informe.
Por todas estas razones, inexplicables para la inteligencia humana, el sacerdote Francisco de Roux, presidente de la Comisión de la Verdad, preguntó: ¿Cómo es posible que el Estado colombiano haya permitido semejante horror, sin que hiciera absolutamente nada?
Quizás el hecho de que el presidente Iván Duque no haya asistido a la entrega del informe de la Comisión de la Verdad, puede explicar en parte el por qué el Estado colombiano no se ha inmutado frente a tan devastadoras y conmovedoras cifras, que reflejan una época de barbarie.
