Vingegaard (izquierda), derrotó a Tadej Pogacar en el Tour de Francia.
Misael Salazar F.
Hace apenas un año, cuando Tadej Pogacar ganaba su segundo Tour de Franca, dijimos que el ciclista esloveno no era humano. Que se iniciaba una nueva era. Que estábamos frente a un pedalista imbatible durante quizás muchos años.
Otra vez nos equivocamos, porque mientras más nos equivocamos más humanos nos sentimos.
Incluso cuando comenzó el Tour de Francia en Dinamarca, hace tres semanas, pensamos y creímos que Pogacar iba por su tercer triunfo en las Campos Elíseos y apenas alcanzamos a nombrar a Primoz Roglic, su paisano, como el único que podría poner en aprietos sus agallas de coronarse por tercer año consecutivo.

Jonas Vingegaard, el nuevo rey del Tour de Francia
Nadie llegó a imaginar que un joven de 24 años, a seis meses de cumplir 25, podría arrebatarle a los eslovenos el sueño de coronar la gloria en la carrera por etapas más importante del mundo, la misma que este domingo acaba de concluir en la siempre reluciente Paris, donde finaliza cada año.
Aparece Vingegaard
Este ciclista danés que de adolescente empacó y vendió pescado en su país para contener el aburrimiento, llegó al Tour de Francia 2022 como un simple gregario, sin más cartel que su segundo lugar en el podio del año pasado.
Fue contratado por Jumbo-Visma por sus cualidades para el ascenso, pero como ayudante de Primoz Roglic, incluso por debajo de otro grande: El belga Van Aert. Sus ambiciones podían ser bastantes, pero solo podía darle rienda suelta a su ilusión cuando desfallecieran Roglic y Van Aert.
Así fue. Roglic se marchó temprano del Tour. Van Aert continuó batallando, tanto que hizo una soberbia contrarreloj, este sábado, derrotando al mismo Vingeggard y a Pogacar.

Jumbo-Visma se alzó con el título del Tour de Francia 2022 (Getty Images)
Pero el danés -que ya superó una fractura del fémur y una conmoción cerebral- se fue apoderando de la carrera. Marchaba al acecho de Pogacar, solo esperando una oportunidad. Y cuando la tuvo, dejó clavado al esloveno y se enfundó la camiseta de líder. Todo sucedió en la etapa 13. Después de eso, Vingeggard no volvió a soltar la camiseta del mejor.
Todo quedó sellado en Hautacam
Si la llegada en Col du Granón fue clave para las aspiraciones de Vingeggard, por cuanto allí consiguió el maillot de líder, el feroz ascenso a Hautacam no resultó menos histórico.
En Hautacam culminó la etapa 18 del Tour de Francia. Era la tercera fracción de la carrera en las montañas pirenaicas y allí pensaba Pogacar destronar al danés para concluir este domingo victorioso en los Campos Elíseos.
Pero no. Nada resultó como lo planificó el esloveno. Al contrario: Cuando descendía Pogacar, antes del terrible ascenso a Hautacam, rodó por el piso. Vingeggard hizo alarde de su caballerosidad. Lo esperó, le dio la mano y lo colocó a su lado para continuar la batalla por el título. Fue un bonito gesto del danés y la foto le dio la vuelta al mundo.
Ya en la trepada que los conduciría al final de la etapa y repuesto de la caída, Tadej Pogacar prosiguió con su plan de atacar a Vingeggard.
Pero nada resultó como lo pensaba el dos veces campeón del Tour. Vingeggard se acordó que Pogacar es humano, porque ya lo había comprobado en Col du Granón, donde lo había derrotado una semana antes.
El danés lanzó un soberbio ataque que dejó pegado a Pogacar en aquellas montañas que más parecen escaleras para llegar al cielo.
Al final ganó Jonás Vingeggard, el líder. Todo quedaba escrito, porque en aquella cresta pirenaica el danés aumentó a más de tres minutos la ventaja sobre el actual campeón del Tour de Francia. A falta de la contrarreloj de este sábado, todo parecía consumado.
La última etapa contra el cronómetro, de 40 kilómetros, no hizo otra cosa que corroborar los augurios. Ganó el belga Von Aert en una soberbia demostración. Vingegdard llegó segundo superando nuevamente a Pogacar. Quedaba el danés del Jumbo Visma casi listo para el paseo del campeón, tal cual sucedió.
Ahora el imbatible parece llamarse Jonás Vingeggard. Es de Dinamarca. Mide 1,75 metros y pesa solo 60 kilos. En diciembre cumplirá 25 años de edad. En el terreno montañoso es formidable pero demostró también en la contrarreloj de este sábado, que es capaz de proezas como superar a los grandes especialistas en estos terrenos.
Con Vingegaard parece comenzar otra historia en el ciclismo universal de estos tiempos. Por ahora es el nuevo campeón del Tour de Francia.
