Gustavo Petro y Nicolás Maduro. Foto: Archivo
Misael Salazar F.
El designado embajador de Colombia en Venezuela, Armando Benedetti viajó a Carcas este domingo y desde este lunes asumirá su cargo formalmente.
Se espera que, entre lunes y martes, Benedetti entregue sus cartas credenciales al presidente Nicolás Maduro y será entonces cuando los dos países inicien el camino para restablecer las relaciones diplomáticas y comerciales, luego de un largo proceso de ruptura.
El exsenador llega a Caracas con una agenda tan larga como complicada.

Armando Benedetti (izquierda) y Feliz Plasencia, embajadores de Colombia y Venezuela, respectivamente
En primer lugar, se espera que el diplomático consiga el apoyo de Venezuela para el proceso de paz que el gobierno de Gustavo Petro ha iniciado con el Ejército de Liberación Nacional (ELN). Hasta donde se sabe, varios líderes de la guerrilla se hallan en el país vecino y por eso resulta clave el apoyo de Maduro al proceso de paz con este movimiento guerrillero.
Apertura fronteriza
Tan vital como el proceso de paz con el ELN, resulta para Colombia y Venezuela la apertura de las fronteras binacionales.
Esa fue una de las promesas electorales de Gustavo Petro. Y tanto para Colombia como para Venezuela, abrir las puertas al intercambio binacional, se constituye en una oportunidad para contribuir a reflotar sus respectivas economías. Los gremios económicos de la frontera han dicho que el solo hecho de abrir las fronteras puede generar unos 120.000 empleos en el departamento Norte de Santander, limítrofe con el Estado Táchira.
Es por lo tanto este, otro de los grandes retos de Armando Benedetti, quien en un trino le dijo al presidente Gustavo Petro que su reto es colocar el intercambio entre ambas naciones en 10.000 millones de dólares al año.
El caso Monómeros
Como si no bastara con lo anterior, a Benedetti le corresponde la no menos compleja tarea de poner a caminar, junto a Venezuela, la vital empresa Monómeros, productora de fertilizantes.
Gustavo Petro acaba de entregar a Maduro la empresa venezolana que se hallaba en manos de Juan Guaidó, el imaginario presidente de Venezuela.
Pero el objetivo de Petro es reflotar la empresa para que produzca gran parte de los fertilizantes que necesita para relanzar la agricultura colombiana, en la búsqueda de lo que el mandatario colombiano denomina el hambre cero.
Otra tarea inmediata del embajador de Colombia en Venezuela es, en consecuencia, colaborar con el país vecino para que ponga a funcionar, cuanto antes, la empresa que tiene sede en Barranquilla y que, en su mejor momento, aportó más de la mitad de los fertilizantes que necesitaba la agricultura colombiana.
Los migrantes
Y, por último, Benedetti tendrá en sus manos, el otro gran tema álgido ente Colombia y Venezuela: Los migrantes.
La ONU acaba de situar en 6,8 millones los venezolanos que han salido de su país por la crisis política y económica. Y según Migración Colombia, hay en el país cerca de 2 millones de migrantes venezolanos.
Pero el asunto más delicado es que Venezuela ha expresado la posibilidad de que Petro extradite a varios opositores venezolanos residentes en Colombia y que están solicitados por las autoridades venezolanas. La primera reacción de Petro fue clara: Colombia respeta el derecho de asilo.
A Armando Benedetti le corresponderá lidiar con esta, considerada una papa caliente.
