El Centro Cultural La Cumbre forma parte de los casi 2.000 elefantes blancos que hay en Colombia. Foto: Archivo
Misael Salazar F.
Producto de la investigación realizada por Ciudad Florida y el procedimiento que lleva la oficina de Contratación de la alcaldía de Floridablanca, a cargo de la abogada Cinthya Viviana Martínez, se puede concluir que se produjeron muchas irregularidades en la construcción del Centro Cultural y Recreativo de La Cumbre.
El descuido y la negligencia con que actuaron varias administraciones municipales de Floridablanca, dejaron como consecuencia este elefante blanco y un monumento a corrupción, después que se invirtieron casi 4.000 millones de pesos.
Estas fueron algunas de las irregularidades que se cometieron en la construcción de esta obra que hoy se exhibe con vergüenza en el barrio La Cumbre:
- La obra se comenzó a construir en el año 2010 bajo la administración del alcalde Eulises Balcázar Navarro. La primera irregularidad consistió en haber comenzado su ejecución sin licencia de construcción. La obra también arrancó sin interventoría.

Eulises Balcázar Navarro permitió que la obra arrancara sin licencia de construcción y sin interventoría

Néstor Díaz Barrera recibió la obra por parte de SERCON sin objeción alguna. La realidad es que la obra no sirvió
- Luego de tres años, durante los cuales hubo dos suspensiones sin que se conocieran los motivos, la obra fue recibida en 2013, por el entonces alcalde Néstor Díaz Barrera. Esta administración recibió la obra a satisfacción, es decir, no halló ningún problema ni irregularidad para darle el visto bueno a la misma.

A esto quedó reducido el Centro Cultural La Cumbre luego de 3.800 millones de pesos invertidos
- Dos años después, en 2015, bajo la administración de Carlos Roberto Ávila, la obra fue liquidada. Tampoco este alcalde halló problema alguno para dar por terminado el centro cultural y proceder a su liquidación.

Carlos Roberto Ávila liquidó la obra en 2015 sin objeción alguna. Meses después fue cerrada por defectos en la construcción
- Un año después, en 2016, la administración de Héctor Mantilla Rueda procede a impedir el ingreso a la obra por cuanto presentaba fallas estructurales en su construcción y colocaba en riesgo la vida de quienes ingresaran al recinto.
- Cuando la administración de Héctor Mantilla procedió a llamar a la constructora SERCON para que respondiera por los daños ocasionados, la empresa respondió que la administración de Néstor Díaz Barrera y Carlos Roberto Ávila, respectivamente, habían recibido y liquidado la obra a satisfacción. En otras palabras, SERCON responsabilizó a dichas administraciones por el hecho de haber recibido la obra a satisfacción y no haber colocado ningún obstáculo.
- No obstante, la secretaría de Infraestructura de la administración de Héctor Mantilla, dejó claro que hubo negligencia de parte de SERCON y la interventora MOVIPETROL en el desastre del Centro Cultural La Cumbre. Y agrega que el hecho de haber iniciado la obra sin licencia de construcción y sin interventoría, dio pie para todas las demás irregularidades que terminaron en una obra mal hecha y cerrada porque no ofrecía las mínimas garantías de seguridad. Pero el dinero, 3.800 millones de pesos de la época (2010), si lo gastaron todo.
- La conclusión es que hubo negligencia de los alcaldes Eulises Balcázar Navarro, Néstor Díaz Barrera y Carlos Roberto Ávila. Que el consorcio SERCON construyó una obra que no sirvió para nada y que MOVIPETROL no hizo el trabajo de interventoría como debía hacerlo. La aseguradora tampoco cumplió con lo que le correspondía.
Por estos hechos hay procedimientos abiertos tanto en la Contraloría Departamental de Santander como en la Fiscalía General de la Nación.
