Martín Parra, columnista invitado de hoy
***El año pasado, cada 63 minutos murió un colombiano producto de la imprudencia en las carreteras
Columnista: Martín Parra
El pasado jueves 10 de octubre, a las 7:45 de la noche, en el anillo vial a la altura de la calle 200, un motociclista atropelló a una mujer que cruzaba la vía. Ambos fallecieron. Este trágico suceso me llevó a investigar sobre incidentes similares, y lamentablemente, encontré una realidad aún más preocupante: solo en 24 horas del fin de semana anterior, seis motociclistas perdieron la vida en diferentes vías de Santander. Las tragedias ocurrieron en rutas como Barranca-Bucaramanga, Curos-Málaga, Floridablanca-Piedecuesta, la carrera 15 con calle 33 en Bucaramanga, Gómez-Sabana de Torres y Bucaramanga-San Gil.
Es inconcebible que tantas vidas se pierdan por falta de un comportamiento adecuado en el espacio público. Aunque hoy nos enfoquemos en los motociclistas, las vías cobran víctimas de todo tipo, consecuencia de la irresponsabilidad y el irrespeto generalizado.
En 2023, según datos del Observatorio ANSUV, Colombia registró 8,546 muertes por siniestros viales, 77 más que en 2022 y 1,112 más que en 2021. Esto equivale a 23 muertes diarias, y la cifra sigue en aumento. A agosto de 2024, ya se contabilizan 5,238 fallecidos, con varios meses críticos aún por delante. Además, 17,619 personas han resultado lesionadas. Estas cifras son una señal clara de que algo está muy mal.
Aunque la opinión pública critica a las autoridades por la falta de prevención, lo cual es cierto, también es verdad que somos nosotros, los actores viales, quienes decidimos cómo comportarnos. Esta es una decisión personal, y por lo tanto, debemos asumir la responsabilidad de nuestra propia seguridad.
¿Cuántas familias han perdido a un ser querido por la imprudencia de alguien? ¿Cuántos jóvenes han quedado con lesiones permanentes por no respetar las normas? Es urgente un cambio de actitud. Necesitamos una forma diferente de comportarnos en la vía. Asimismo, la infraestructura vial debe evolucionar para forzar un comportamiento adecuado. En este aspecto, los municipios de Santander, sin excepción, siguen fallando estrepitosamente.
Es fundamental que autoridades y ciudadanos asuman su responsabilidad en la construcción de una movilidad segura. Mientras esto no ocurra, seguiremos perdiendo vidas. Las cifras son escalofriantes y las consecuencias devastadoras: más de 1,3 millones de personas mueren anualmente en las carreteras del mundo, y decenas de millones resultan gravemente heridas.
Durante 2023, cada 63 minutos murió una persona en las vías de Colombia. En Santander, la cifra de fallecidos fue de 423 en todo el año, y en lo corrido de 2024, a agosto, ya van 253 muertos, exactamente la misma cifra del año anterior.
Ayer cuando terminaba esta columna fallecía una adulta mayor al salir del seminario San Alonso en la autopista a Piedecuesta, atropellada por un motociclista, con ella van 41 peatones muertos en vías del departamento en lo corrido de este año.
*Datos del Observatorio ANSUV
Próxima columna: Plan de Movilidad Escolar, para salvar vidas en la vía y construir ciudadanía.
