Unidad Investigativa/Ciudad Florida
La condena a Luis Francisco Bohórquez, exalcalde de Bucaramanga, marca el desenlace de uno de los casos más impactantes de corrupción en la región. Este proceso judicial, que comenzó en 2016, destapó una red de contratación indebida que desvió más de $15.000 millones a empresas relacionadas con la iglesia «Manantial de Amor».
Los contratos en el ojo del huracán
Entre 2013 y 2015, durante la administración de Bohórquez, se adjudicaron contratos millonarios con irregularidades evidentes. Proyectos como la poda de árboles, mantenimiento de alumbrado público y asesorías técnicas, gestionados por empresas cercanas a su entorno, evidenciaron sobrecostos y falta de ejecución. Scada Ingenieros, Azarías SAS y Probaco, entre otras, fueron las principales beneficiadas.
Estalló del escándalo
En 2016, denuncias ciudadanas impulsaron investigaciones que involucraron a Bohórquez y otros funcionarios, como Clemente León Olaya y Gloria Azucena Durán. La Fiscalía demostró cómo el entramado violaba la ley de contratación pública, desviando recursos hacia fines privados.
Fallo histórico
El 21 de noviembre de 2024, Bohórquez fue declarado culpable de peculado e interés indebido en la celebración de contratos. Otros funcionarios y contratistas también fueron sentenciados, mientras se dictó prescripción para algunos implicados.
Impacto en Bucaramanga
Este caso deja lecciones sobre el manejo ético de los recursos públicos y representa un precedente en la lucha contra la corrupción. A pesar del daño económico y social, abre la puerta a mayores exigencias de transparencia en futuras administraciones.
Esta cronología detalla no solo un fallo judicial, sino un capítulo que marca a la ciudad y resalta la importancia de la vigilancia ciudadana y las instituciones en la defensa del bien común.
