Martín Parra
El Congreso de Colombia avanza en la aprobación del proyecto de ley que introduce el divorcio unilateral, también conocido como “divorcio exprés”. Esta iniciativa busca simplificar el proceso de separación matrimonial, permitiendo que cualquiera de los cónyuges solicite el divorcio sin requerir el consentimiento de la otra parte ni presentar causales específicas. Aprobado en cuarto debate por la Cámara de Representantes, el proyecto está en su fase final de conciliación antes de pasar a sanción presidencial.
¿Cómo funcionará este nuevo mecanismo?
De acuerdo con los promotores de la ley, como la representante Katherine Miranda y el senador David Luna, esta modalidad permitirá a una de las partes solicitar la disolución del matrimonio de manera libre y sin justificación. Este trámite podrá realizarse directamente ante un notario, eliminando la necesidad de procesos judiciales prolongados. La medida busca desburocratizar el divorcio, reducir costos y tiempos, y ofrecer una salida rápida para quienes deseen poner fin a su vínculo matrimonial.
El origen de la propuesta
El proyecto nace como respuesta a una creciente demanda de modernización del Código Civil en cuanto a la figura del divorcio. Actualmente, los matrimonios solo pueden disolverse en Colombia si ambas partes están de acuerdo o si se prueban causales como infidelidad, abandono o violencia. Con la nueva ley, se incluirá una décima causal basada exclusivamente en la voluntad de uno de los cónyuges, una reforma que busca garantizar la autonomía de las personas y prevenir conflictos familiares prolongados.
Lo que falta para su implementación
Aunque el proyecto fue aprobado por mayoría en la Cámara de Representantes con 89 votos a favor, todavía requiere un proceso de conciliación entre las versiones del Senado y la Cámara. Una vez completada esta etapa, pasará a la sanción presidencial. De recibir luz verde, Colombia se sumará a países de la región que ya cuentan con mecanismos de divorcio simplificados, como México y Argentina.
Un tema de debate
Aunque sus promotores destacan los beneficios en términos de derechos individuales, reducción de conflictos y modernización del marco jurídico, el proyecto ha enfrentado oposición. Sectores conservadores consideran que puede trivializar el matrimonio y socavar la estabilidad familiar. No obstante, quienes lo apoyan argumentan que el matrimonio debe ser una decisión libre y no una obligación perpetua.
Un cambio significativo para los colombianos
La aprobación de esta ley podría marcar un hito en el marco legal colombiano, alineándolo con las dinámicas sociales actuales. En un país donde, según cifras de la Superintendencia de Notariado y Registro, uno de cada tres matrimonios termina en divorcio, este proyecto promete responder a una necesidad real de la ciudadanía.
Por ahora, los colombianos esperan la culminación del trámite legislativo y su posterior implementación, que podría dar un nuevo giro a la forma en que se entiende y se ejerce el derecho al divorcio en el país.
