Martín Parra
Hace una semana, en medio del bullicio matutino del centro de Bucaramanga y acompañados de un café cargado, la familia Mantilla Serrano dio un primer paso en la reconfiguración del mapa político santandereano. En una reunión de alta importancia, este poderoso bloque de exconservadores se sentó a dialogar con el congresista Óscar Villamizar, analizando posibles alianzas de cara a las elecciones legislativas.
El encuentro, celebrado con la seriedad que demandan las estrategias políticas en pleno año preelectoral, marcó un punto de inflexión. La principal discusión giró en torno a la posibilidad de que el exalcalde de Floridablanca, Héctor Mantilla, regrese a Colombia para disputar una curul en la Cámara de Representantes, acompañando la candidatura de Villamizar al Senado por el Centro Democrático.
Mantilla, quien actualmente reside en Estados Unidos mientras cursa estudios de alto nivel y administra negocios familiares, ha solicitado un plazo de quince días para tomar una decisión definitiva. En caso de que decline la propuesta, su tío Jorge Humberto podría asumir el reto, aunque ha insistido en que su sobrino es la mejor opción. Como tercera alternativa, han considerado la figura del exalcalde de Piedecuesta, Chucho Becerra, ampliando así el abanico de posibilidades dentro de su estructura política.
Lo que está claro para este bloque es que no hay ninguna posibilidad de retornar al Partido Conservador. Tampoco contempla alianzas con la familia Díaz Mateus, que ha consolidado su influencia con figuras como el exsenador Iván Díaz, el representante a la Cámara Luis Eduardo Díaz y el actual gobernador de Santander, Juvenal Díaz. Los agravios políticos han sellado una distancia que parece insalvable.
La incidencia política regional: reconfiguraciones y nuevas fuerzas en Santander
El reacomodo del bloque Mantilla Serrano y su potencial alianza con Villamizar se inscribe en una dinámica más amplia de reconfiguración del poder en Santander. La división interna del Partido Conservador ha generado un éxodo de líderes, exconcejales y concejales del área metropolitana, quienes buscan nuevos espacios de representación. Esto ha permitido el surgimiento de alianzas entre exconservadores y sectores del Centro Democrático, buscando fortalecer una estructura electoral capaz de disputar el dominio que han mantenido los Díaz Mateus en la región.
En este contexto, importantes líderes del partido conservador aparecen en el horizonte como posibles refuerzos de esta nueva coalición. Además, el interés de algunos líderes liberales y de Cambio Radical podría derivar en una confluencia de fuerzas que transforme el panorama político de Santander. Si esta estrategia se consolida, el bloque Mantilla podría no solo influir en las elecciones legislativas de 2026, sino también convertirse en un actor clave para la contienda electoral de 2027, con la mira puesta en la Gobernación y las alcaldías más importantes del departamento.
La política santandereana se encuentra en un momento de transición. Mientras las estructuras tradicionales intentan mantener su hegemonía, nuevos movimientos emergen con la intención de desafiar el statu quo. En los próximos quince días, la decisión de Héctor Mantilla podría marcar el rumbo de esta historia en desarrollo, una que podría redefinir el futuro político del departamento y su proyección a nivel nacional.
