Martín Parra
El país está a la espera del dato oficial de crecimiento económico del primer trimestre de 2025, que será revelado este jueves 15 de mayo por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane). Mientras tanto, ya se barajan distintas proyecciones por parte de entidades bancarias y analistas que estiman una cifra por debajo del 3 %, en medio de señales mixtas desde los sectores productivos.
El Banco de la República estima un crecimiento de 2,5 %, el Banco de Bogotá apuesta por un 2,8 %, y Bancolombia proyecta un 2,7 %. Aunque las cifras aún reflejan cautela, los expertos coinciden en que hay una recuperación frente al bajo desempeño registrado en 2023 y 2024.
Sectores en recuperación
Las estimaciones se construyen a partir del comportamiento observado en los distintos sectores que componen el Producto Interno Bruto (PIB). De acuerdo con el Grupo Bancolombia, aunque aún persisten retos, se evidencia una recuperación progresiva del sector privado.
El comercio muestra señales de dinamismo, con resultados positivos en 15 de los 16 subsectores y un incremento del 10,1 % en ventas consolidadas. El segmento de motocicletas fue el protagonista, con un notable aumento en sus ventas.
Por su parte, la industria manufacturera registró una expansión del 4,9 % en su producción anual hasta marzo, mientras que el sector de servicios también se fortaleció, con aumentos en ingresos en todos sus subsectores, excepto en el de alojamiento, que presentó una caída del 2,6 % en ingresos anuales.
De confirmarse estas tendencias, el crecimiento del primer trimestre podría ser el más alto desde el tercer trimestre de 2022, cuando la economía repuntó tras el impacto de la pandemia.
Factores que empujan y frenan
Uno de los elementos que sustenta el optimismo es la mayor demanda interna, favorecida por una mejora en la capacidad de compra de los hogares. Los analistas del Banco de Bogotá señalan que el mercado laboral se mantiene resiliente, y que factores como el aumento de remesas y la llegada de turistas extranjeros han contribuido al impulso del consumo.
El gasto público también ha jugado un papel en esta reactivación. Pese a las tensiones fiscales, el gobierno ha mantenido el gasto en frentes como incrementos salariales y contratación de personal, lo que también dinamiza la economía.
Sin embargo, no todos los sectores corren con la misma suerte. El sector minero-energético ha sido impactado por problemas de orden público, mientras que la producción de alimentos se moderó debido a la estacionalidad de las cosechas y las lluvias.
Particular preocupación genera la situación de la construcción de vivienda, que no muestra señales de recuperación. Según el Banco de Bogotá, entre enero y abril se iniciaron solo 30.500 viviendas, lo que representa una caída del 51,4 % frente al mismo periodo del año pasado. Cambios en la política de subsidios y la incertidumbre regulatoria estarían detrás del estancamiento.
Riesgos internacionales
Aunque las cifras apuntan a una recuperación, el entorno internacional plantea desafíos. Los principales socios comerciales de Colombia, Estados Unidos y China, enfrentan escenarios de desaceleración.
En EE. UU. se ha mencionado el riesgo de una recesión, aunque esta posibilidad podría atenuarse si se revierte o aplaza la política arancelaria propuesta por Donald Trump. Por ahora, ya se siente el impacto de una menor demanda en productos como el café, cuya producción bajó un 5 % en abril.
Frente a China, el gobierno colombiano busca fortalecer lazos económicos mediante acuerdos recientes, como la adhesión a la iniciativa de la Ruta de la Seda, que se espera pueda traducirse en nuevas inversiones para el país.
El dato oficial, este jueves
Con todas estas piezas sobre la mesa, el país se prepara para conocer el dato oficial del PIB del primer trimestre de 2025. El informe del Dane despejará las dudas sobre cuál proyección estuvo más cerca de la realidad, y permitirá medir con mayor certeza el ritmo de recuperación de la economía nacional.
