Aunque los representantes de Santander no obtuvieron nominaciones en el concurso del 51º Festival Mono Núñez, su participación dejó una huella profunda en Ginebra, Valle del Cauca. El departamento estuvo presente con una delegación de artistas que llevó lo mejor de su música y cultura a uno de los escenarios más importantes del folclor andino colombiano.
En la competencia participaron el reconocido pianista Roberto Sandoval, el Dueto Héctor y Alfredo y el grupo Cedral Trío, quienes mostraron la riqueza sonora y el virtuosismo interpretativo del repertorio andino santandereano.
Como invitado especial, el maestro Pedro Nel Martínez, referente nacional de la música andina y figura insigne del tiple, celebró en el festival sus 67 años de vida artística. Su participación en el Concierto Internacional y en uno de los Conciertos Dialogados fue ovacionada por el público y reconocida por colegas y críticos.
En el componente académico del festival, el musicólogo santandereano Baltazar González presentó con éxito su más reciente obra literaria: “Pacho Benavides, el mago del tiple”, un libro que rindió homenaje al legado del gran tiplista nariñense, despertando gran interés y aplausos del público asistente.
Igualmente significativa fue la presencia del legendario requintista Gilberto Bedoya Hoyos, radicado en Floridablanca desde hace años, quien presentó oficialmente el requindó, un nuevo instrumento de cuerda creado por él a partir de una modificación en la cuarta cuerda del requinto tradicional. Este cambio ha permitido ampliar de manera notable las posibilidades interpretativas, tanto melódicas como armónicas, para los instrumentistas andinos. Su presentación fue uno de los momentos más valorados del programa académico, al ofrecer una visión de futuro para la evolución del requinto en Colombia.
Si bien los artistas santandereanos no alcanzaron los galardones en competencia, el eco de su música resonó con fuerza entre los cañaduzales vallecaucanos. La entrega, el talento y la autenticidad de sus propuestas convirtieron su paso por Ginebra en un triunfo artístico y cultural que dejó en alto el nombre del departamento.




