La iban a preparar para el entierro y estaba viva. Foto referencial
Misael Salazar F.
Una historia, digna de una película de terror, sucedió en la localidad de Pilsen, a unos 75 kilómetros de Praga, la capital de la República Checa.
A la funeraria le entregaron el cuerpo de una señora de 88 años, para que la prepararan con el objetivo final de darle cristiana sepultura.
Como es normal en estos casos, la funeraria exigió el dictamen médico donde quedara constancia que la señora estaba, efectivamente muerta. Una médico forense había determinado que la ciudadana estaba muerta y con ello autorizaba a la funeraria a proceder con los arreglos del “cadáver” para luego continuar con la inhumación del cuerpo.
Lo que sucedió después fue una excelente noticia para los familiares de la “difunta” y una escena de terror para los trabajadores de la funeraria.
Cuando se disponían a preparar el “cadáver”, notaron con inusitado asombro, que la señora abrió los ojos. Los trabajadores quedaron paralizados. Atónitos. Sin respiración y casi helados del susto, cuentan los testigos.
La señora no estaba muerta, pero la médico forense había dictaminado su deceso.
Los familiares de la supuesta difunta celebraron la noticia, pero los trabajadores de la funeraria pasaron el peor momento de su vida. Jamás se imaginaron que la señora abriera los ojos y menos que estuviera viva. El terror los envolvió y no supieron qué hacer ni decir frente a tan insólito espectáculo.
El acto de preparación del “cadáver” hubo de suspenderse. Desde luego, el entierro también.
Y la médica que dictaminó oficialmente la muerte de la dama, fue demandada. Corre el riesgo de perder la licencia médica e ir a la cárcel.
El caso es que una señora de 88 años fue dada por muerta, la iban a preparar para el acto del sepelio y abrió los ojos proporcionándoles un mayúsculo susto a los trabajadores funerarios. La noticia le da la vuelta al mundo.
