José Gregorio Hernández, "el médico de los pobres". Foto: Archivo
Misael Salazar F.
El próximo domingo, cuando en Italia sean las 10 de la mañana, en Venezuela las 3 de la madrugada y en Colombia las 2 am, comenzará en la Plaza de San Pedro, de Roma, el acto de canonización del médico venezolano, José Gregorio Hernández y otros 5 beatos.
Junto a José Gregorio Hernández, nacido en el pueblito de Isnotú, en el estado Trujillo, también será canonizada otra venezolana, Carmen Rendiles, constituyéndose en los dos primeros venezolanos elevados a la condición de santos de la iglesia católica.
Con José Gregorio Hernández, venerado también en Colombia, se cumplirá lo que en el Derecho Canónico se denomina la canonización equivalente.
El derecho canónico contempla que, para ser elevado a la condición de santo de la iglesia católica, se necesita la comprobación de al menos dos milagros. Pero en el caso de José Gregorio Hernández solo se ha comprobado un milagro, el de una niña que se salvó en Venezuela luego que recibiera un balazo en la cabeza mientras le robaban la moto a su padre.
La Santa Sede determinó que existían suficientes elementos que demostraban la intercesión de José Gregorio Hernández ante Dios, en función de muchos de sus seguidores y optó por concederle la canonización equivalente.
Los actos serán presididos por el Papa León XIV y el cardenal Pietro Parolín, secretario de Estado del Vaticano y quien durante varios años fungió como embajador de El Vaticano en Venezuela.
Recordemos que José Gregorio Hernández fue un brillante médico venezolano graduado en la Universidad Central de Venezuela (UCV). Alcanzó el título honorífico de “médico de los pobres”, porque solía no cobrar la consulta a las personas carentes de recursos y más bien les regalaba las medicinas que necesitaban.
Paradójicamente, José Gregorio Hernández murió en un accidente de tránsito en Caracas, en 1919, una ciudad donde apenas empezaban a llegar los primeros vehículos.

