Martín Parra
Preocupados por los riesgos a la salud y el deterioro de las redes hídricas, los residentes del barrio Santa Ana elevaron un derecho de petición al Acueducto Metropolitano de Bucaramanga (AMB) solicitando la sustitución de las antiguas tuberías de asbesto-cemento, instaladas hace más de cincuenta años en las calles 15, 16 y 16A, entre las carreras 3, 3A y 4.
La comunidad reconoce la voluntad política de la Alcaldía de Floridablanca y de EMPAS, que actualmente ejecutan obras de recuperación vial y de alcantarillado en el sector. Sin embargo, expresan su preocupación porque, pese a estas intervenciones, el Acueducto no ha querido realizar el cambio de las redes de conducción de agua, las cuales se encuentran visiblemente deterioradas y elaboradas con un material prohibido por su peligrosidad.
El llamado ciudadano se ampara en la Ley 1968 de 2019, que prohíbe en Colombia el uso del asbesto en cualquier forma, por considerarse un material altamente nocivo para la salud humana. Los vecinos advierten que la red de conducción en este sector ya superó su vida útil, lo que aumenta el riesgo de rupturas y contaminación del agua potable.
“Agradecemos la voluntad política de la Alcaldía de Floridablanca y de EMPAS por adelantar el mejoramiento vial de nuestras calles, pero no se puede dejar de lado una obligación legal y moral: reemplazar las redes de asbesto. No podemos tapar el problema bajo el pavimento”, expresó Jesús Ramón Cárdenas Robayo, vocero de la comunidad.
Los habitantes de Santa Ana enviaron copias de su solicitud a la Superintendencia de Servicios Públicos, al Ministerio de Salud y Protección Social y a la propia Alcaldía, con el propósito de que se garantice una actuación articulada entre las entidades competentes.
La comunidad insiste en que el Acueducto Metropolitano debe atender con prioridad la petición, dado que los trabajos de pavimentación podrían cubrir una red que, en cualquier momento, presentará fallas estructurales.
“No se trata de una exigencia caprichosa, sino de una acción responsable. La ley lo ordena y la salud de nuestros vecinos lo exige”, reiteró Cárdenas.
El barrio Santa Ana se suma así a otros sectores del área metropolitana que han manifestado su preocupación por la permanencia de tuberías con asbesto, un material que, pese a estar prohibido, aún subsiste en varias redes de acueducto urbano.
