Venezuela espera el desenlace con expectativa. Foto: Archivo
Misael Salazar F./Desde Venezuela
Los venezolanos se despertaron este sábado, 3 de enero, más temprano que de costumbre.
Los ataques contra instalaciones militares en Caracas y otras ciudades del país y el posterior anuncio de Nicolás Maduro decretando el Estado de Conmoción Exterior, obligaron a los habitantes del país caribeño a dejar muy temprano la cama para ocuparse de las redes sociales y los medios de comunicación.
Se hallaban en esa consulta permanente, cuando Donald Trump, a través de su red social, anunció que Nicolás Maduro y su esposa habían sido capturados por una fuerza élite y que ya lo llevaban rumbo a Estados Unidos.
En este momento, 12:00 del mediodía, hora venezolana, 11 am, hora colombiana, anuncian que Maduro se halla en un buque anfibio y que es trasladado a Nueva York, donde el lunes será presentado ante un tribunal del Sur de Nueva York y que se será imputado de varios delitos.
Cero comentarios callejeros
Aún es muy temprano para saber qué sucederá en este país, dueño de la mayor reserva petrolífera del mundo, estimada en 300.000 millones de barriles, con la cuarta reserva de gas del mundo y con abundantes recursos en oro y otros minerales.
Mientras tanto, reina la calma en las calles, pero también la incertidumbre.
Las estaciones de servicio muestran largas colas en un esfuerzo de los habitantes por proveerse de combustible, en espera de lo que pueda suceder.
Los supermercados también se hallan abarrotados de compradores, porque en épocas como estas, comprar suficiente mercado y proveerse de lo necesario, parece receta infaltable.
En un pueblito del estado Táchira, a media hora de Cúcuta, Capacho, donde se preparaban para celebrar la fiesta de los Reyes Magos, amanecieron desmontando toldos, tarimas y escenarios que ya estaban preparados para la festa.
Sobra el silencio
Pero así como abundan las colas en las gasolineras y supermercados, también abunda el silencio entre los venezolanos.
Muchos se hallan dedicados a sus labores cotidianas: Unos laborando, otros de vacaciones, pero nadie toca el tema de Maduro en público. Cada quien intuye lo que el otro piensa, pero todo es silencio. No se refieren al tema. No comentan nada, al menos en público y menos con desconocidos.
Prefieren esperar el desarrollo de los acontecimientos. Se comunican si con sus familiares en otras ciudades del país o en el exterior. Pero más allá de las conversaciones por el chat, el resto es silencio, prefieren permanecer callados sobre el tema que es noticia mundial. Acuden a la calma y la tranquilidad aparente, antes de soltar palabra alguna.
Incluso María Corina Machado y Edmundo González, quienes reclaman la victoria electoral del año 2024, han preferido permanecer callados, al menos mientras de se van aclarando los acontecimientos.
Mientras tanto, el mundo reacciona. Rusia exigió a Estados Unidos respeto a la vida y conocer el paradero de Nicolás Maduro y su esposa. México ya rechazó el atentado a la soberanía venezolana y Trump amenazó a su presidenta. Petro convocó reunión urgente de la OEA y la ONU y movilizó tropas a la frontera colombo-venezolana. Lula da Silva también se mostró contrario al intervencionismo estadounidense.
La expectativa es mayúscula en Venezuela. Las horas por venir serán decisivas para el futuro del país que, por enero de 1958, vio caer el gobierno del general Marcos Pérez Jiménez, pero en este caso producto de una revuelta popular.
Lo de Nicolás Maduro Moros es otra historia.
