Gerardo Castro Pérez
El pasado fin de semana, en el salón de eventos de un reconocido hotel de la ciudad de San Gil, con la asistencia de 150 invitados, fue celebrado sentido homenaje a la memoria de Domingo Castro Sarmiento y su esposa Tránsito Oliveros Castillo.
El escenario estéticamente adornado, estuvo decorado con globos blancos, rosas rojas, poesía, y música clásica interpretada por la banda musical de San Gil; además, ataviado el sitio con sendos óleos alusivos a los protagonistas de la velada, pintados ellos, por el maestro Domingo Castro Oliveros, y de su misma autoría, dos bustos representativos de los rostros de Domingo Castro y Tránsito Oliveros.
El programa fue cumplido con sobriedad, estando en la mesa principal y dirigiendo la palabra a los presentes, los hijos de los honrados en su memoria Domingo y Tránsito, a saber: María Helena, Bernarda, María Antonia, Mariela, Ruby, Luis Francisco y Domingo.
“Saberes de Tránsito y Domingo” 70 años de historia

Domingo y Tránsito, 70 años de experiencias y saberes
Fue en el año 1956 cuando Domingo y Tránsito iniciaron allí, en San Gil en la calle 6 N° 7-55 del barrio Fátima, su consultorio en donde por algunos lustros cientos y miles de personas encontraron sosiego a sus dolencias, tranquilidad en el alma y mejor calidad de vida.
“De nuestra madre, María del Tránsito Oliveros Castillo” -dice uno de sus hijos- “aun cuando su corta existencia habiendo fallecido a los 49 años de edad, fue, durante sus 25 años al servicio de la comunidad, la ternura hecha entereza y el amor al prójimo en su máxima expresión. En su nombre (Tránsito) llevaba la fortaleza de un camino seguro, en su mirada la mayor inspiración de confianza, y en sus manos, el consuelo para cualquier angustia”.

El artista internacional oriundo de San Gil, Domingo Castro Oliveros, realizó y expuso las obras tituladas: «Las manos de mi padre» y «Tránsito» en honor a sus progenitores en su homenaje
“En las tierras de San Gil y región aledaña, el nombre de mi madre en vida significaba sinónimo de paz y certidumbre. Para muchos, ella no solo era una vecina; era la maga, la partera, la mujer de manos sabias que recibió el milagro de la existencia en el umbral de tantos hogares. La presencia en nuestras vidas y en la historia de San Gil no fue algo pasajero. Su nombre quedó grabado en cada familia que con su bálsamo y consuelo sanó, en cada enfermo que pusiste en pie y en el corazón de esos 2.716 nacidos vivos, entre ellos: gemelos, mellizos y trillizos que ayudaste a traer al mundo los cuales hoy honran tu memoria”.
Domingo Castro y sus manos prodigiosas
“Hablar de mi padre” agrega otro de sus hijos, “es hablar de un don que desafiaba la lógica del tiempo y el espacio. Para él, el dolor ajeno no era un concepto, sino un llamado. Aún hoy nos asombra recordar su capacidad para, inclusive, curar ganado a distancia. Esa conexión profunda con la naturaleza y los seres vivos nos enseñó, que el bienestar es una red invisible que nos une a todos”.
“Mi padre no necesitaba estar presente físicamente para extender su mano sanadora, su intención y su espíritu llegaban allá en donde el animal sufría, demostrando que la fe y el servicio son las fuerzas más potentes del universo”.
Y continúa: “Hay hombres que pasan por la vida dejando huella, y hay hombres que, como mi padre Domingo Castro Sarmiento, pasó por ella restaurando la vida misma. Hoy, como su hijo primogénito, tomo la palabra, no solo para recordarlo, sino para honrar el misterio y la generosidad de su existencia en nuestro querido territorio”.
“Decía mi padre: la riqueza no se cuenta en monedas sino en el bien que hacemos al prójimo”. “Falleció a los 86 años habiendo sido definido como agente social, portador de saberes ancestrales preservadores de la salud mediante técnicas manuales, rituales y conocimientos heredados propios de la magia blanca, la cual, es práctica esotérica y espiritual enfocada en hacer el bien, la sanación, la protección y el crecimiento personal. Esta, la magia blanca, siempre fundamentada en armonía con la naturaleza y el respeto absoluto al libre albedrío, diferenciándose de otras ramas por buscar resultados positivos sin perjudicar a nadie, al contrario, invariablemente haciendo el bien”.
Domingo Castro fue un conocedor y sugeridor de medicamentos homeopáticos de origen vegetal y mineral y practicante de la parapsicología. Su labor altruista y loable con el don de fisioterapeuta práctico -sobandero- oficio tradicional desempeñado por 30 años, reconocido también como “recomponedor” a la postura de huesos, músculos y ligamentos, combinando la anatomía empírica con la espiritualidad, siendo vital y útil para la comunidad al sanar dolencias físicas a través de la medicina ancestral.

Invitados especiales al acto estuvieron siempre atentos al desarrollo del evento: “Saberes de Tránsito y Domingo” 70 años de historia
“Tránsito Oliveros y Domingo Castro, seres humanos fuera de serie; nada comunes, maravillosos, y extraordinarios con verdadera vocación de servicio por la comunidad en un mundo que a veces olvida al que sufre y al necesitado. Ellos hicieron de la sanación su apostolado”.
“Recordamos con admiración como acudían al llamado del enfermo, sin importar la hora ni el cansancio. Sus manos fueron instrumento de alivio, y su hogar, un refugio para aquellos que buscaban salud y esperanza. Esa capacidad de devolver el bienestar al prójimo es el milagro más grande que nos dejaron como enseñanza”.
“No solo curaban cuerpos con sus conocimientos y cuidados; curaban almas con su sola presencia”.
El legado continúa
70 años del consultorio “Saberes de Tránsito y Domingo” hoy día continúa prestando sus servicios con la dirección de Mariela Castro Oliveros, hija de sus fundadores sucesora del conocimiento.
Mariela es la directora ejecutiva de la Federación de Discapacitados Lidisander y voz esencial en la defensa de los derechos de las personas con discapacidad en la región. Como escritora y poeta, traduce el alma humana en versos, mientras que, desde el consultorio “Saberes de Tránsito y Domingo”, honra el legado de sus padres a través de terapias de habilitación y rehabilitación integral. Es una mujer que sana con la ciencia y con la palabra, aportando a la construcción de un futuro de inclusión para su comunidad.
