El HIC-Instituto Cardiovascular sumó su trasplante cardiaco No 300. Foto: Prensa/HIC
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Realizar un trasplante cardíaco puede convertirse en una carrera contra el reloj. Cuando se identifica un corazón disponible para donación, comienza una operación que debe desarrollarse en pocas horas: se prepara al paciente, se coordina el traslado del órgano y se dispone todo para la cirugía.
Para Juan Andrés Rondón, esa carrera comenzó un día a las 4:00 de la mañana. Después de permanecer cerca de tres meses en lista de espera, recibió la llamada que había estado esperando. Su esposa contestó el teléfono y al otro lado le informaron que había un corazón potencialmente compatible y que debía presentarse en el hospital.
A partir de ese momento, todo comenzó a moverse. Mientras Juan Andrés se dirigía al HIC Instituto Cardiovascular, un equipo médico preparaba todo para la cirugía y, en paralelo, otro grupo viajaba en el avión ambulancia de la institución hasta Barranquilla para recoger el corazón y llevarlo a su destino. Contar con una aeronave propia hizo posible agilizar este proceso y garantizar el traslado oportuno.
El beneficiario de este procedimiento es Juan Andrés Rondón Ochoa, un joven de 28 años que llegó remitido por una cardiopatía de probable origen genético
Cada trayecto aéreo tomó aproximadamente 40 minutos, además del trayecto terrestre entre los aeropuertos y el hospital. En Floridablanca, el equipo quirúrgico esperaba para recibir el órgano y llevarlo directamente al quirófano.
“El tiempo es un factor determinante, porque el corazón debe mantenerse en condiciones adecuadas durante las 4 a 6 horas que tenemos para preservarlo antes del trasplante.

La familia del HIC-Instituto Cardiovascular celebra el trasplante cardiaco No 300
En el caso de Juan, todo se cumplió dentro de ese margen y pudimos realizar el procedimiento”, señaló el doctor Gustavo Prieto, jefe de Cirugía Cardiovascular de la institución.
La cirugía no solo representó una nueva oportunidad para Juan Andrés. Para el HIC Instituto Cardiovascular también marcó un momento especial: fue el trasplante cardíaco número 300 realizado por la institución, un hito que reúne más de dos décadas de experiencia y el trabajo de los equipos que han acompañado cada uno de estos procedimientos.
El camino hasta el trasplante
Pero para entender lo que significó aquella llamada de madrugada para Juan Andrés, hay que regresar varios meses atrás. En noviembre del año pasado, comenzó a sentir dificultad para respirar. Una noche, la falta de aire le impidió dormir y decidió acudir a urgencias en Tunja, su ciudad natal. Hasta ese momento, como enfermero profesional, había llevado una vida normal y no sabía que su corazón estaba enfermo.
En aquella consulta descubrió que tenía una enfermedad cardíaca. Fue remitido a Bogotá y posteriormente al HIC Instituto Cardiovascular en Floridablanca, Santander, donde permaneció hospitalizado durante varias semanas. Los estudios confirmaron una cardiopatía dilatada de probable origen genético y meses después, llegó una noticia que cambiaría por completo sus planes: necesitaba un trasplante de corazón.
El diagnóstico pudo haber significado miedo e incertidumbre. Sin embargo, Juan Andrés decidió enfrentar el proceso de otra manera. Su mamá ya había vivido una experiencia similar y eso le permitió entender desde el comienzo lo que podía venir.
El HIC Instituto Cardiovascular sigue siendo el único hospital de la Regional 4, que comprende Santander, Arauca, Norte de Santander y Cesar, con capacidad para realizar trasplantes de corazón
“Aunque fue una noticia inesperada, me lo tomé con el mejor optimismo. No tuve miedo ni perdí la esperanza. Además, conté con el apoyo de mi familia y del personal de falla cardíaca”, recuerda Juan.
El trasplante fue exitoso y después de completar su recuperación, recibió el alta médica.
Ahora deberá continuar con rehabilitación cardíaca, controles especializados y el tratamiento que deberá seguir de manera permanente.
Con esta nueva oportunidad, también comenzó a pensar en lo que quiere hacer con su vida. Tiene una maestría en gestión y dirección de empresas de salud y quiere orientar su carrera hacia esta área y hacia la docencia.
“Quiero buscarle la razón, el propósito a esta segunda oportunidad y cuidarme, ser responsable. Gracias a quienes me ayudaron a recuperar mi salud, a mi familia y a la familia del donante, cuya decisión hizo posible que recibiera este corazón”, afirma.
Un nuevo comienzo

Un nuevo éxito para el personal médico del Hospital Internacional de Colombia
Cuando Juan Andrés tuvo que trasladarse a Santander para continuar su tratamiento, su esposa, también enfermera, decidió acompañarlo. Mientras él avanzaba en su recuperación, ella encontró en el HIC Instituto Cardiovascular la posibilidad de continuar con su profesión y generar sus propios ingresos.
Así, pudo permanecer cerca de Juan durante este proceso, mientras ambos se adaptaban a Bucaramanga. Hoy, la ciudad es para los dos mucho más que el lugar donde él recibió un nuevo corazón: es donde encontraron la oportunidad de construir juntos una nueva etapa.
Una trayectoria que continúa
Desde 2004, el HIC Instituto Cardiovascular ha realizado 300 trasplantes cardíacos: 68 pediátricos y 232 en adultos, consolidando más de dos décadas de experiencia y a la institución como la única IPS trasplantadora de corazón en el nororiente colombiano.
Detrás de cada procedimiento está el trabajo de equipos especializados y, como recuerda el doctor Prieto, una decisión que ocurre fuera del hospital: la de donar. “Si no hay donantes, no hay manera de tratar a estos pacientes”, señala.
En el caso de Juan, esa decisión hizo posible que un corazón recorriera cientos de kilómetros y llegara a tiempo para salvar su vida.
