Misael Salazar F.
Nacido en Nirgua (el más grande de los 14 municipios del estado Yaracuy) y descendiente de los indios Hirajara, Roniel Campos Lucena conquistó este domingo el bicampeonato de la Vuelta al Táchira en Bicicleta.
No debe extrañarle, por lo tanto, al colombo-español Óscar Sevilla Rivera, la sangre guerrera y noble del doble coronado del giro tachirense. Al contrario: Debe saber el oriundo de las tierras de Albacete, que fue vencido por el descendiente de uno de los pueblos indígenas (Los Hirajaras), que mayor resistencia hicieron a la conquista española.
A orillas del Río Nirgua está la tierra de Roniel Campos, protegida siempre por su patrona, Nuestra señora de la Victoria del Prado de Talavera, que, por cierto, es venerada cada 25 de enero, por los habitantes del agrícola y turístico municipio yaracuyano que parió al hoy bicampeón de la vuelta.
Seguramente, en los cerros “El Picacho” y “La Chapa”, cumbres montañosas de Nirgua, Campos empezó a preparar sus piernas y su alma para las exigentes trepadas del giro tachirense.
Con las naranjas y el café sabroso que brota de aquellas tierras, el hoy flamante bicampeón alimentó su espíritu para conquistar el éxito que hoy lo acompaña. Y es muy probable que, a Nuestra Señora de la Victoria del Prado de Talavera, Campos encomendara su futuro ciclístico, por lo que muy seguramente el trofeo de la vuelta esté dedicado a su pueblo y a su excelsa patrona.
La montaña, terreno favorito de Roniel Campos, su estirpe hirajara y su condición de hijo de Nirgua, queda resumida en este, el segundo verso del poema “Un pueblo, una montaña y yo”, del profesor Arístides Sánchez Silva, declarado como Himno del municipio de Nirgua:
Tentado por la cima ascendí a la montaña
Admiré la acuarela silvestre de mi tierra
Y me dije mil veces: ¡qué heredad más hermosa
podrá aspirar un hijo que ver donde nació!
Luego de ocho días de carrera y después de tres victorias (Mérida, La Grita y Pregonero), Roniel Campos se eleva este domingo a los altares de la Vuelta al Táchira en Bicicleta. Ya es el bicampeón oficial del giro tachirense, el nacido en Nirgua.
Ni siquiera la pandemia que acompaña al mundo por todos sus cuatro puntos cardinales, pudo evitar que el de Nirgua coronara en el Velódromo su grandeza.
