Pasan los días, los meses, los años inclusive, y las autoridades correspondientes del municipio, desde el señor alcalde hasta el director del Banco Inmobiliario, no se dan por enterados del estercolero que “adorna” la sala de la casa municipal: El parque principal.

La comunidad a diario se queja por semejante inconveniencia salida de tono y manifiestan desde hace rato haberle pedido a la administración municipal dar solución definitiva y acabar semejante foco de contaminación visual y ambiental.
Dice la señora Coromoto, venezolana vendedora de tintos en el parque: “No entendemos el por qué no han demolido esas dos casetas ubicadas sobre la calle sexta frente a la plaza de mercado si ellas al contrario de prestar utilidad alguna, son foco, la una de contaminación y la otra de prostitución”.

Y sí, porque la ubicada sobre la carrera octava es el propio carrasco versión dulce, y la de la carrera 9, frente sur de la iglesia, es utilizada noche tras noche por las damiselas alegres y transvertidos maquillados que pernoctan en el parque, los cuales usan la caseta por ratos como pieza cómoda de motel adoctrinado.
Argumenta Manuel Álvarez, propietario del kiosco de periódicos y revistas que últimamente es impresionante la cantidad de roedores que deambulan por los alrededores, llegándose a observar ratas de hasta, aproximadamente, un kilo de peso ya que el lugar se ha vuelto propicio para su buena alimentación.
Y aunado al grave problema de la insalubridad del sector por la ya bautizada “caseta de la mugre”, hay que sumarle la malsana costumbre de los vendedores de fritanga nocturnos, ubicados frente a la plaza de mercado, quienes, terminada su jornada, acumulan esquineramente sus desechos producidos sin que autoridad ambiental alguna los eduque o conmine a minimizar semejante daño al entorno.
Quizás cuando esos stand fueron construidos, su misión tenía objetivo amable, pero ya el tiempo ha demostrado que solo son funcionales las dos ubicadas sobre las esquinas de la cuadra de la alcaldía, calle 5, lo que quiere decir, que la administración municipal, el Banco Inmobiliario regente de las mismas, deben ordenar con urgencia la demolición de las dos casetas ubicadas sobre la calle 6 y otorgar mejor aprovechamiento del espacio público.
Y por supuesto, no sobra el llamado a la Policía Nacional, para que hagan mayor presencia nocturna en el parque principal de Floridablanca, ya que es queja permanente de la ciudadanía que al pasear por allí con sus niños tienen que estar pendientes que los infantes no recojan del suelo bolsitas de perico desocupadas, pipas basuqueras, ropa interior femenina sucia o preservativos usados.
Finalmente, transcribimos la opinión del profesor pensionado Roberto Buenahora, quien es asiduo visitante diurno del parque y dice: “Es hora que el señor alcalde Miguel Ángel Moreno se apersone de la situación, le eche una miradita al parque, y sin necesidad de gastar muchos recursos, le hagan una bonita y merecida remodelación al escenario. Debemos recordar que somos ciudad importante del Departamento con reconocimiento nacional. Lo que hoy tenemos por parque contiene una opaca escenografía con “decorados” absurdos de contexto desagradable y atmósfera gris”. Y agrega el profesor: “En este momento y de manera urgente, importante es, que el director del Banco Inmobiliario, Álvaro Rueda, a quien le reconocemos su buena gestión en el cargo, ordene cuanto antes la eliminación de las dos casetas que ningún servicio positivo prestan”. (Gerardo Castro Pérez)
