Misael Salazar F.
La tarde del 10 de marzo de 2017, en Mangas Coberas, un pueblito de la llanura venezolana perdido entre los estados Guárico y Apure, Carmen Ortega pensó que no era justo que tuviera que ver morir a su segunda hija, Yaxury Zolórzano.

Yaxury Zolórzano Ortega, la niña del milagro. (Foto: Fabiana Ortega/Simón Falcón)
De pronto, se vio con ella entre sus brazos. Andaba con su padre en la motocicleta y como se negó a que se la robaran, escuchó un impacto de bala muy cerca. Le dispararon a la niña de 10 años y resultó herida a la altura de la oreja derecha.
En medio de la tragedia, el padre de la niña salió corriendo con ella y se la entregó a su madre. Luego se enteraron que Yaxury tuvo pérdida de sangre y masa encefálica, al punto que cuando los primeros médicos la observaron, pensaron que podía quedar con secuelas. La madre preguntó qué es eso: ¿Secuelas?
–Si logramos salvarla, quizás quede con problemas motrices, de memoria, de visión, de lenguaje, le respondieron.
Como pudieron, contactaron a un cuñado de Carmen Ortega. En una lancha de motor cruzaron el río Apure con la niña en manos de su madre. Luego tomaron un vehículo que en otras dos horas los puso en el hospital Pablo Acosta Ortiz, el único centro asistencial de importancia en San Fernando de Apure, a donde llegan pacientes de Guárico, Apure, Amazonas y Barinas.
La madre de la niña la observaba en medio del desespero. Para impedir que se quedara dormida, le colocaba alcohol en la nariz. Entendía que mientras le diera a oler alcohol, la niña se mantenía despierta. Dejarla dormir era sinónimo de muerte.
En la emergencia del hospital, la niña fue recibida por la pediatra Yenny Solórzano. Otro pediatra, Juan Carlos Rodríguez, quien también laboraba en el hospital, dijo que llegaron a creer que la niña podía resultar con problemas motrices, por cuanto el cuadro que presentó Yaxury, fue diagnosticado como politraumatismo.
Se necesitaba con urgencia un neurocirujano. En el hospital había dos, pero se hallaban en el estado Aragua, a unos 174 kilómetros de San Fernando de Apure.
En una crónica titulada “La niña del milagro”, la periodista Fabiana Ortega relata que la familia de la niña tuvo que vender 11 toros para cubrir los gastos de los dos cirujanos que se trasladaron desde Aragua hasta San Fernando a intervenir a Yaxury.
¿Cómo operó el milagro?
Cuando Carmen Ortega se vio con su hija herida, se acordó que ya había perdido una, víctima de insuficiencia cardiaca.

La niña y «El Santo de los pobres». (Foto: Fabiana Ortega/Simón Falcón)
En la extensa llanura, son más los evangélicos que los católicos. Pero Carmen se crio con una estampita de José Gregorio Hernández, a quien los venezolanos consideraban un santo, mucho antes que la iglesia le otorgara este título.
Como impulsada por quién sabe qué fuerza, Carmen entabló diálogo con el Creador de Todo:
“Bueno, mi Dios, si me quitaste una niña primero, no me vayas a quitar ésta. Es tuya. Te la voy a entregar a ti y al doctor José Gregorio Hernández, ya que tú eres el médico de los pobres. Tú eres el que lo ayuda a uno”.
Por el relato de la madre de la niña herida, en ese momento comenzó a operar todo como si alguien estuviera detrás de cada movimiento, cada paso, cada acción.
Apareció la canoa para cruzar el río Apure. Consiguieron el carro que los llevaría al hospital de San Fernando. Mientras rodaban rumbo al centro asistencial, llegó una ambulancia a recoger la niña. En la emergencia del hospital estaba la pediatra esperando porque todo San Fernando se había enterado que iba una niña en busca de asistencia médica. Había antibióticos, consiguieron un catéter y todo estaba disponible para la intervención quirúrgica. Solo faltaban los neurocirujanos y llegaron al otro día.
Carmen recuerda que José Gregorio Hernández le hablaba o se le aparecía y le decía que la niña iba a estar bien.
La madre de la niña cuenta que en un momento José Gregorio Hernández le dijo:
“A ella no la va a operar él. A ella la voy a operar soy yo. Tú no me vas a ver ahí. Pero él soy yo, el doctor José Gregorio Hernández”. Y la tocó. Yo lo vi”.
Cuando el hoy beato hablaba de “…él soy yo…”, se refería al médico neurocirujano que había llegado de Aragua y había visto la niña y se preparaba para la intervención quirúrgica.
La niña fue operada en la clínica privada Dr. Luis Oliveros de San Fernando y aquí viene la otra parte del milagro. No solo resultó un éxito la operación. Dicen los especialistas que un paciente como el caso de Yaxury, cuando es intervenido por politraumatismo en la cabeza, reacciona a los 5 días. Yaxury reaccionó 24 horas después de la operación. Conoció a todos los presentes y se acordó de casi todo. “Incluso, dice la periodista Ortega en su reportaje, se tomó 11 onzas de sopa y lo más sorprendente: Abandonó la clínica a los 20 días, sin ningún dolor y sin ninguna secuela.
Yaxury es actualmente una niña normal. De hecho, estuvo este viernes en la ceremonia de beatificación de José Gregorio Hernández, el paso previo a la santificación.
El expediente de beatificación
Algo maravilloso parece que sucedió el día que hirieron a Yaxury.

Este viernes,30 de abril, se llevó a cabo la ceremonia de beatificación
En plena crisis económica y de salud en Venezuela, en el año 2017, al menos 10 especialistas participaron en su proceso de recuperación: Internistas, pediatras, cirujanos, residentes y anestesiólogos. La periodista Fabiana Ortega escribe que todos fueron interrogados por la comisión eclesiástica que envió El Vaticano a documentar el caso y armar el Dossier con el cual solicitarían la beatificación de José Gregorio Hernández, “el Santo de los pobres”.
La misma periodista recoge el testimonio de la doctora Elizabeth Sosa, perito médico del Tribunal Eclesiástico que evaluó el caso de la niña Yaxury y José Gregorio Hernández. “Todo coincidió en algo diferente. Como que Dios lo puso ahí”, dijo la doctora Sosa, refiriéndose al beato venezolano que ahora se halla a un paso de la santificación.
(Trabajo redactado con apoyo informativo de la crónica: «La niña del milagro», escrita por la periodista Fabiana Ortega).
