Misael Salazar F.
Un grupo de 55 congresistas estadounidenses le pidió al gobierno de su país suspender todo tipo de ayuda directa a la policía colombiana, en protesta por la violación de los derechos humanos de los manifestantes.
La solicitud se formula en una comunicación con un alto nivel crítico hacia la administración de Iván Duque, que fue radicada ante el Secretario de Estado de EE UU, Antony Blinken.
Dicen los congresistas que la suspensión de la ayuda debe proceder y mantenerse hasta que cese el uso abusivo de la fuerza pública y se establezca la responsabilidad judicial por tales hechos.
Los congresistas se dirigen también al presidente Joe Biden, a quien le solicitan declaraciones “claras, inequívocas y públicas”, solicitando a la policía colombiana y, en especial al ESMAD, que “…ponga fin al uso indebido de la fuerza”.
La comunicación y el estado de alarma, por parte de los congresistas estadounidenses, se produce, luego de 17 días de un paro nacional que comenzó en Colombia el 28 de abril pasado y que, desde entonces, acumula cerca de medio centenar de muertos, casi 2.000 heridos, un millar de desaparecidos, torturados y muchas violaciones sexuales, hechos en los cuales están vinculados funcionarios del ESMAD. A ello se suma vías públicas bloqueadas, destrucción de CAI, sedes del gobierno y empresas privadas, estos últimos acontecimientos, atribuidos a infiltrados y algunos manifestantes fuera de control.
Llamados de la ONU, UE y ONGs
La carta de los congresistas estadounidenses, solicitando el cese de la ayuda militar y policial a Colombia, se produce luego que la Organización de Naciones Unidas (ONU), la Unión Europea (UE), muchas ONGs no gubernamentales e instituciones y personalidades, incluyendo al papa Francisco, han hecho llamados al gobierno colombiano para que cuide los derechos humanos y facilite la protesta pacífica de los colombianos.
