Misael Salazar F.
Se ha marchado con sus crónicas e historias bien contadas, el periodista y escritor zipaquireño, pero más que todo colombiano, Germán Castro Caycedo.
Ahora, en este preciso instante, no sabemos dónde andará el autor de “Mi alma se la dejo al diablo”, El Karina, El Hueco, El Cachalandrán Amarillo, El Huracán y La Bruja, entre cientos de crónicas y joyas periodísticas.
Con Castro Caycedo, los periodistas del mundo perdemos un referente. Como todo buen cronista, solía escabullirse en las tinieblas buscando una historia, un testimonio, una prueba, algo que de tan humano que resultara, sirviera para poner a volar su verbo enriquecido.
No debió preocuparle la muerte. Total, sabía que este, el nuestro, es un mundo de contrates: La vida y la muerte, el amor y el odio, la felicidad y la tristeza.
Aunque el motivo de su ausencia fue un cáncer, sabía Germán Castro Caycedo, que ese día llegaría por esta o por otras razones. Tenía 81 años y por este sencillo motivo, debió estar consciente que, a esa edad, cada día de vida es también un día más cerca de la otra acera, en la que se halla desde la tarde de este jueves, 15 de julio.
Ciudad Florida acompaña al gremio periodístico colombiano y universal en tan mala hora, cuando perdemos una pluma y una imaginación de las del tamaño de Germán Castro Caycedo.
Y a su familia, nuestra compañía, donde quiera que se encuentre. A Germán, nuestro agradecimiento por servir de elixir y jugo sustancioso a tantos que disfrutamos con sus crónicas y talento, las mismas que han de servirle para que nos cuente, ahora, sobre ese mundo en el que anda, pero que para nosotros resulta totalmente desconocido.
…y díganos, Germán, si al final decidiste dejarle el alma al diablo.
