Misael Salazar F.
La Colombia Humana Floridablanca está de fiesta.
Durante muchos años, sus integrantes esperaron la oportunidad que llegó este 7 de agosto de 2022.
Afiliados a partidos o movimientos sociales distintos, antes que Petro constituyera la Colombia Humana, estos florideños o venidos de otras partes, ejercían como militantes de la rebeldía.
En esa tarea vieron que los partidos tradicionales los miraban por debajo del hombro. Y el Estado colombiano, derechizado durante 200 años, los controlaba, los perseguía, los arrinconaba, los obligaba a elevar la voz, casi escondidos, sin que el control militar o civil se percatara.
Intentando siempre ser libres, muchos cayeron indefensos en el campo de batalla que para unos fue real, para otros apenas una contienda ideológica, pero igual pagaron con la vida, o el exilio, o el desplazamiento. Pregúntenle a Carlos Toledo Plata y muchos otros, muertos. Mejor dicho, asesinados. Pregúntenle a Pucha Galeno, exiliado. Pregúntenle a la hoy ministra de Cultura, huyendo para perseguir la vida. Pregúntele a los desparecidos que nunca regresaron.
Pero estos militantes de la hoy Colombia Humana, se armaron siempre de la valentía y la terquedad de Jean Valjean, ese extraordinario protagonista de Los Miserables de Víctor Hugo, preso durante 20 años por roban un mendrugo de pan.
¿Acaso no vimos a un solitario Hernando Ardila, cabalgar un imaginario Rocinante buscando votos para llegar a la alcaldía de Floridablanca? Eso solo lo hacen los necios, los testarudos y Hernando Ardila lo es. Hoy celebrará que no está tan solo como cuando era candidato. Hoy sabrá que las quijotadas a veces funcionan, aunque para ello sea necesario pelear con los molinos de viento. Y recordará a esa especie de Sancho (Lorena Meriño), cabalgando los dos en solitario buscando un trofeo que parecía muy lejano.
…Y la ilusión se volvió victoria

Gustavo Petro y Francia Márquez en la plaza Galán Sarmiento de Bucaramanga
A estos militantes de la hoy Colombia Humana Floridablanca, los vimos cual gladiadores en pleno campo de batalla.
En una sede arrendada frene a la UIS, se aferraron a la ilusión de ser gobierno, un sentimiento que habían amarrado durante toda la vida queriendo liberarlo algún día.
Desde allí buscaban testigos electorales, coordinadores de zona, coordinadores de centros de votación, soldados para la logística.
William convocando ilusos para la causa de aspirar al poder siempre negado . Gilma persiguiendo recursos para operar en la contienda. Alfonso capacitando los defensores del voto, la única arma de los descamisados como Evita Perón llamó a los nadie de Eduardo Galeano o a los condenados de la tierra de Frank Fannon o a los miserables de Víctor Hugo.
Hasta que se conformó un ejército de casi 600 floridenos que se fueron dispersos por las barriadas buscando convencer a los potenciales votantes.
Todos los días llegaban y salían de la sede voluntarios que conformaban avanzadas en un esfuerzo por conquistar más soldados para la gigantesca tarea de convertir a Gustavo Petro en presidente. Oscar, Johana, Carlos desde La Cumbre. Muchos otros, como Jesús o Lorenzo, desde Villabel o Caldas o El Carmen o Bucarica o El Reposo o Asomiflor.
En esta batalla todos fueron importantes. Valeria prestó su voz y simpatía. Yemerson puso voluntad y mucha. Pedro Javier aportó trabajo. Yolanda fue también clave en esa guerra, como Juan de Dios, como tantos.
Son muchos…muchos más los que apostaron por la vida como lo habían hecho durante toda su existencia.
Hoy, que Gustavo y Francia se convierten en presidente y vicepresidenta, podrán respirar tranquilos. Sabrán que todo ha valido la pena y que ningún esfuerzo resultó inútil.
Todos los militantes de Colombia Humana Floridablanca, y los del Pacto Histórico y los independientes y los que ayudaron a última hora, han de saber que 60 delegaciones de todo el mundo y miles de habitantes del planeta están celebrando esta inmensa victoria.
Es cierto que se nos quedaron muchos muertos en el camino. Y que muchos figuran simplemente como desaparecidos. Mucho tememos que no los volvamos a ver, pero desde donde quieran que estén formaran parte de la celebración que merecemos.
La victoria nos pertenece hoy, y en lo adelante, y solo pedimos al Todopoderoso que sepamos administrarla.
