Misael Salazar F.
Pocos hombres empecinados por la paz como Álvaro Leyva Durán.
Quizás por esta razón, el recién proclamado presidente de los colombianos, Gustavo Petro, optó por su nombre para la cancillería colombiana.
“Será una cancillería para la paz”, escribió Gustavo Petro en su cuenta Twitter. Deja claro el presidente que Leyva Durán es un hombre de su confianza para intentar la búsqueda de un acuerdo de paz, en primera instancia, con el Ejército de Liberación Nacional (ELN).
Leyva Durán es de filiación conservadora. Pero no ha tenido inconvenientes para sumarse a los partidos o movimientos de izquierda cuando se ha tratado de consolidar la paz entre los colombianos.
En el gobierno de Juan Manuel Santos, fue una pieza clave para los diálogos con las FARC, que terminaron en la firma del acuerdo de paz con el gobierno.
De hecho, Leyva Durán era una especie de enlace entre el gobierno y los líderes de las FARC que se hallaban en las montañas. Cuando la mesa de diálogo se concretó, formó parte del equipo negociador del gobierno en La Habana, hasta que materializaron el acuerdo.
Durante la campaña electoral que culminó con la elección de Gustavo Petro, Álvaro Leyva Durán fue muy activo en redes, sobre todo apoyando las iniciativas de paz del candidato y hoy presidente.

La lectura que permite la designación de Leyva Durán es muy clara: La de Petro será una administración enfocada en la paz y el diálogo entre los colombianos y en esa tarea el nuevo canciller resultará muy útil.
Su experiencia como ministro en varias administraciones conservadoras, pero sobre todo su papel en el proceso de paz, marcará la línea que tendrá la nueva cancillería colombiana, un despacho que durante los gobiernos de Uribe Vélez e Iván Duque, estuvo más enfocado en la guerra y el conflicto, que en la armonía y la paz con el resto del mundo.
