Sergio Delgado, con la foto de su señora madre, desaparecida desde hace 10 meses. Foto: Ciudad Florida
***Ciudad Florida recibió un audio de Sergio Delgado Velandia, hijo de Rosalba Velandia, desaparecida desde hace 10 meses en Piedecuesta. Este es su lamento y su llamado de urgencia. Por primera vez, Sergio no podrá celebrar con ella el día de la madre.
***Este domingo habrá una oración por su señora madre, en el parque principal de Piedecuesta.
Este es el desgarrador relato y el urgente llamado de Sergio Delgado:
Mi nombre es Sergio Delgado Velandia.
Estoy atravesando por una situación que estoy completamente seguro que ninguno de ustedes, que está oyendo esto, les encantaría oír.
Pero les voy a hacer una pregunta retórica:
¿Qué harían ustedes si se les desapareciera su mamá?
¿Sí la tienen con vida, ustedes qué harían?
Bueno, esa es la situación que vivo yo en este momento.
No tengo vida.
No tengo vida propia, yo me siento preso sin estar en una cárcel.
Este flagelo me ha golpeado a mí, cuando nunca en mi vida imaginé pasar por una situación de estas.
Les pido su colaboración, escuchen primeramente quienes sigan este audio, por favor.
Tengo 27 años, mi mamá tiene 57. A los 30 años me tuvo.
De ahí en adelante sólo se dedicó a brindarme amor,
comprensión, instrucción. Reprensión también porque me reprendía como una buena madre lo hace.
Esta es la hora que no sé dónde está. Desde hace 9 meses y medio no sé dónde está mi madre.
He hecho miles de cosas, he hecho muchas cosas con el fin de encontrar a mi mamá y no ha sido posible.
Llevo 9 meses y medio intentando, tocando puertas y no he encontrado esa puerta que me dé una pista, que me dé alguna pista de ella.
Para las personas que me escuchan y no conocen esta noticia, mi mamá desapareció en Piedecuesta (Santander), el 14 de julio del año 2022. Desde entonces no he parado de buscarla.
Ya va para 1 año, sé que es mucho tiempo, pero yo pido su colaboración, que me escuche, eso es algo real, eso es de la vida real. Lo que yo vivo a diario no se lo deseo a nadie, es en serio, no se lo deseo a nadie, a ninguno de los que escuchan esto.
Mi mamá desapareció, salió de su casa, caminó 20 km aproximadamente. Llego a un sector que se llama Los Curos, en el sector de Pescadero.
De allí se pierde toda pista que dé con el paradero de mi mamá, no sé dónde está.
Yo decidí salir a caminar al ver que pasaba mucho tiempo, julio, agosto, septiembre, octubre, aproximadamente cuatro meses.
Yo no me iba a quedar en un sofá tirado.
¿Qué me dije a mí mismo? Debo salir a buscarla, debo salir a hacer algo más, aparte de lo que ya estaba haciendo.
Tenía la necesidad de que todo El País viera el hermoso rostro de mi madre para que todos se lo grabaran en sus mentes, por eso decidí salir desde el peaje Los Curos del sector Pescadero hasta Bogotá.
Comencé a caminar desde allí.
Quizás con esa esperanza de que cuando llegara a Bogotá ya estuviera en otro encuentro con mi madre.
Sin pensar que por el camino voy a encontrar tantas cosas.
Iba a comenzar ese camino sin saber qué me esperaba, qué era caminar bajo la lluvia, bajo y el sol.
El calor del pavimento, el peligro de los carros.
Cantidad de situaciones donde la presión se subía.
De todas las maneras, aparte, la deshidratación, llegaba el dolor en los riñones, la inflamación de los tobillos, el dolor en la planta de los pies, las ampollas.
Toda esta situación era la que estaba viendo en ese momento.
Decidí llegar a Bogotá. Lo logré. Mi mayor miedo era llegar a Bogotá y no tener noticias de mi madre y no saber qué pasó con ella.
Y resulta que el 30 de octubre cumplía años, era el primer cumpleaños sin ella, es imposible partir una torta sin poder llevarle un detalle. Sin poder hacerle algo especial.
Allí estuve haciendo una velatón nacional después de caminar más de 400 km, con la pancarta de mi mamá en la espalda.
Con una camisa estampada como señal que la extraño.
Una foto juntos queriendo volver a encontrarme con ella.
Después de que llego de Bogotá, sigo recorriendo. Allí ya había abarcado lo que es Boyacá, Cundinamarca y Santander. Pasé al Tolima pase al Meta. Pasé a Antioquia.
Finalmente estuve en el norte de Santander, en la frontera con el vecino país de Venezuela.
Aún y con todo eso no he encontrado una pista más allá de Pescadero.
En serio necesito de la colaboración de toda la gente ¿Se que no se imaginan el peso tan impresionante, lo que se siente en el pecho, entre pecho y espalda, por eso les digo y les vuelvo a hacer la pregunta, ¿ustedes qué harían en mi lugar? ¿Ustedes qué harían si su madrecita se les perdiera, si su hijo y su hermano, si su papá, si alguien importantísimo de su casas se fuera?
¿Si se extraviara, ustedes qué harían? Mi mamá no tiene problemas legales, no es una zona roja ni mucho menos, pero está desaparecida. No sé dónde está, por favor, colóquense en este momento en mis zapatos.
Que Dios mueva las fibras de su corazón y me ayude.
Todas las personas que tienen alcance por todo El País, por favor, necesito que todo El País conozca quién es mi mamá.
Quiero darle las descripciones físicas de mi madre.
Perdóneme si se me entrecorta la voz.
Ella mide 165 de estatura.
¿Ojos negros, cejas pobladas?
Nariz mediana, labios medianos.
Y ya, pues aproximadamente 70 kg, su cabello es negro.
Ya tiene canitas en la parte de la mitad del cabello en la corona.
Se parece mucho a mí.
Somos muy parecidos.
Sigue desaparecida por Dios.
No sé una pista de ella, no sé un paradero. No sé nada, no sé nada, no sé nada. Por favor, colóquese la mano en el pecho en este momento donde quiera que me está escuchando, en cualquier departamento, tome nota de mi número de teléfono. (321 3670761). Sí a veces de pronto va por la calle, vaya mirando. Por favor, si va en carro, si va en bus, si va en taxi, en lo que vaya, miren, ayúdenme a encontrar a mi madre, por favor.
