Carlos Ramón González sería extraditado desde Nicaragua. Foto: W Radio
Misael Salazar F.
Desde hace varios meses, uno de los fundadores del partido Alianza Verde, Carlos Ramón González, no duerme tranquilo.
El santandereano que, a la sombra del partido que ayudó a fundar, amasó poder político y económico, se halla huyendo en Nicaragua y a las puertas de un proceso de extradición a Colombia que comenzó este mismo viernes.
La desgracia de Carlos Ramón González comenzó hace rato, casi desde el mismo momento en que Gustavo Petro ganó las elecciones presidenciales y el jefe del partido Alianza Verde empezó a disfrutar de altos cargos públicos.
Pero su calvario comenzó en DAPRE. Desde allí, dicen los testigos, direccionó el pago de recursos a congresistas para que influyeran en decisiones favorables al gobierno y terminó enredado en el gran escándalo de corrupción que hoy tiene a varios funcionarios, exministros y congresistas presos e investigados.
Desde la Fiscalía se dice que fue Carlos Ramón González quien ordeno el giro de 3.000 millones de pesos para el expresidente del senado, Iván Name, del partido Verde, el mismo del hoy solicitado en extradición.
Y desde la Fiscalía se dice que fue el mismo, Carlos Ramón González, quien giró instrucciones para el pago de 1.000 millones de pesos al expresidente de la Cámara de Representantes, Andrés Calle. Ambos, Name y Calle se hallan detenidos y bajo investigación por el caso de la Unidad Nacional de Gestión de Riesgos y Desastres (UNGRD), el mismo hecho que tiene al exalto dirigente del partido Verde huyendo en Nicaragua.
De escándalo en escándalo
Desde su llegada al DAPRE (Departamento Administrativo de la Presidencia de la República), la vida de Carlos Ramón González ha transcurrido de escándalo en escándalo.
Tan pronto surgió el caso de la UNGRD, González tuvo que renunciar a DAPRE y terminó en la Dirección de Inteligencia Nacional, de donde tuvo que renunciar a medida que se iba descubriendo toda la trama de corrupción que se gestó en la Unidad Nacional de Gestión de Riesgo.
Y tan pronto el nombre de Carlos Ramón González empezó a aparecer en las declaraciones e investigaciones adelantadas por la justicia, el cofundador del partido Verde desapareció de la escena nacional y hubo un tiempo en que no se sabía dónde se hallaba.
Desde su llegada al DAPRE (Departamento Administrativo de la Presidencia de la República), la vida de Carlos Ramón González ha transcurrido de escándalo en escándalo.
Alcanzaron a decir que estaba en Costa Rica, pero apareció en Managua, la capital de Nicaragua.
Y estaba bien escondido, hasta cuando llegó el momento de renovar su visa de residencia en ese país, entre junio y julio de este año y se descubrió que alguien había intercedido ante el gobierno de Daniel Ortega para que González obtuviera la prórroga de su permanencia en el país centroamericano.
Hasta el mismo presidente, Gustavo Petro, resultó afectado, porque llegaron a decir que desde el alto gobierno habían solicitado a Nicaragua renovar la residencia de Carlos Ramón González.
Orden de extradición
El presidente Gustavo Petro le salió al paso a las acusaciones en su contra y en contra del gobierno. Dijo que él (Gustavo Petro), no avala funcionarios vinculados a procesos de corrupción y que huyen de la justicia en lugar de enfrentarla.
El ministro de Justicia entendió que esa declaración era una especie de orden a su despacho y procedió a oficiar a la Fiscalía General de la Nación para que inicie el proceso de extradición de Carlos Ramón González, con base en el Tratado de Extradición firmado y vigente entre las repúblicas de Colombia y Nicaragua.
Si el proceso avanza, lo más seguro es que el otrora hombre fuerte del partido Verde, el que ponía candidatos y avalaba postulaciones, el que amasaba fortuna y poder político, muy probablemente terminará en Colombia, esposado, extraditado y colocado a las órdenes de la justicia.
Su poder se desbarata como un castillo de naipes.
