Martín Parra
Tras la muerte del papa Francisco este lunes en Roma, los ojos del mundo católico se dirigen al Vaticano, donde en los próximos días se desarrollará el cónclave que elegirá al nuevo pontífice. En medio del luto global y la incertidumbre sobre el futuro de la Iglesia, Colombia se posiciona con una representación clave: monseñor Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá, será el único cardenal colombiano con derecho a voto en esta histórica elección.
Con 62 años y una sólida trayectoria pastoral, Rueda Aparicio fue creado cardenal por el mismo Francisco en 2023. Su liderazgo ha sido reconocido tanto en el ámbito religioso como social, por su compromiso con la justicia, el diálogo y la defensa de los más vulnerables.
A diferencia de otros purpurados colombianos como Rubén Salazar Gómez y Jorge Enrique Jiménez Carvajal —ambos de 82 años—, quienes por edad están inhabilitados para votar, Rueda Aparicio representa hoy la única voz de Colombia en este decisivo proceso eclesial.
El cónclave, que se desarrollará en la Capilla Sixtina bajo estrictas normas de aislamiento, reunirá a los cardenales electores del mundo para discernir —mediante sucesivas votaciones— quién será el nuevo obispo de Roma y líder espiritual de más de 1.300 millones de católicos.
En entrevista con medios nacionales, el cardenal Rueda expresó su disposición espiritual ante el proceso: “El Espíritu Santo ya tiene elegido al sucesor del santo padre. Vamos con fe, obediencia y esperanza”. Estas palabras han resonado en el país, donde incluso algunos fieles sueñan con la posibilidad de que Colombia, por primera vez en la historia, vea a uno de los suyos ocupar la sede de Pedro.
Huella colombiana en los cónclaves
Aunque es poco común, Colombia ha tenido participación en cónclaves papales a lo largo de su historia:
Alfonso López Trujillo (1935–2008): participó en dos cónclaves históricos en 1978: el primero que eligió a Juan Pablo I y el segundo, apenas semanas después, que consagró a Juan Pablo II. Fue uno de los cardenales colombianos con mayor influencia internacional.
Darío Castrillón Hoyos (1929–2018) y Pedro Rubiano Sáenz (1932–): ambos participaron en el cónclave de 2005, en el que fue elegido Benedicto XVI.
En el cónclave de 2013, que eligió al papa Francisco, Colombia no tuvo representación con derecho a voto, pues Rubén Salazar Gómez aún no había sido creado cardenal y los demás purpurados colombianos ya estaban por fuera del límite de edad (80 años).
Ahora, dos décadas después del último voto colombiano en un cónclave, Luis José Rueda Aparicio lleva de nuevo el nombre del país al corazón del Vaticano. Su papel como elector marca un momento histórico, con implicaciones no solo religiosas, sino simbólicas para millones de creyentes en América Latina.
