Misael Salazar F.
Cuando Colombia y Portugal salgan, esta tarde, al gramado del Hard Rock Stadium de Miami, la temperatura estará vibrante, a 30 grados centígrados, una sensación térmica superior a los 40 y una humedad de 65%.
Parecerá un infierno para soportar 90 minutos de juego que pueden y deben decidir si el equipo de Néstor Lorenzo clasifica de primero o de segundo en el Grupo K del Mundial de Fútbol.
Para clasificar de primero, Colombia necesita ganar o empatar el último partido de la fase de grupos que hoy concluye.
Al contrario: La única manera de que Colombia clasifique de segundo, es perdiendo frente al equipo de Cristiano Ronaldo.
El estratega Lorenzo sabe que el de hoy es un partido importante, más no de vida o muerte, porque ambos equipos ya están clasificados a los dieciseisavos de final que comienzan mañana mismo.
Y sabe también Lorenzo que el de hoy es el más duro rival de Colombia en esta fase de grupos. Al menos, es el equipo de más cartel con el que le tocó medirse.
Las únicas dudas que existen sobre la selección Colombia es el criterio que el técnico utilizará para decidir si deja fuera del once inicial a Jefferson Lerma, Jhon Lucumí y Johan Mujica, quienes tienen acumuladas tarjetas amarillas.
Pero son 26 jugadores convocados, suficientes para que Lorenzo utilice variantes y quite o ponga los nombrados sin que produzcan traumas frente al equipo de Cristiano Ronaldo.
Colombia tiene otro punto a su favor y el equipo portugués lo sabe: Juega casi de local en Miami, donde la colonia colombiana, latina y suramericana es muy, muy grande.
El partido crucial para ambos equipos está planificado para las 6 y 30 de la tarde, hora colombiana.
A esa hora, colombianos y portugueses saldrán a disputarse el honor de ser el primero del grupo, pero Colombia, en el papel, cuenta con la ventaja de necesitar solo el empate. A esa hora, en el horno que es Miami, los dos equipos pondrán en disputa la supremacía y esperamos que Colombia se quede con los máximos honores.
