Petro radicó la solicitud de la consulta popular. Puso la carne en el asadero. Foto: El Espectador
Misael Salazar F.
Gustavo Petro lo había prometido y lo cumplió.
Llegó a la Plaza de Bolívar, este soleado jueves, primero de mayo, caminado tras la emblemática espada de Bolívar, símbolo de lucha y libertad.
Ya en el puesto de oradores, anunció que, de lejos, la de este, primero de mayo, es la marcha más multitudinaria que haya realizado el pueblo colombiano.
Y mientras el sol de la Plaza de Bolívar, abarrotada, caía sobre la humanidad de los marchantes, recordó que uno de los objetivos de la jornada era radicar las preguntas de la consulta popular, que leyó, una a una, para recordarles a los colombianos que tienen derechos laborales y que el Congreso los quiere anular.
Recordó que el Congreso tiene 30 días para votar la consulta. Y en este momento pronunció quizás la frase más demoledora de su entusiasta pieza oratoria: “Si los congresistas votan no a la consulta popular, el pueblo se levantará y los revocará”.
Fustigó al presidente del Senado, el conservador Efraín Cepeda. Criticó al senador santandereano Miguel Ángel Pinto. Llamó la atención de los demás congresistas, a quienes advirtió con su encendido verbo, acerca de lo que les puede pasar si votan negativamente la consulta popular.
Recordó a los presentes en la plaza y a quienes lo escuchaban por los medios de comunicación o quienes lo seguían por las redes sociales, que es el pueblo el soberano. Por lo tanto, es el pueblo el que debe decidir sobre este crucial asunto de interés nacional como la consulta popular y la reforma laboral.
En alusión a la jornada laboral, se dirigió directamente a los congresistas para preguntarles si el día termina a las 6 de la tarde o las 10 de la noche. Quiso decir que no aprobaron la reforma laboral, porque consideran que el día termina a las 10 de la noche y los trabajadores deben laboral hasta esa hora.
Después de una acalorada tarde y tras una bien hilada pieza oratoria, Gustavo Petro se marchó rumbo a la secretaría del Senado a depositar la solicitud de la aprobación de la consulta popular.
En treinta días máximo, el Senado debe pronunciarse al respecto. Petro y sus seguidores se mantendrán atentos, porque según dijo el presidente, “una votación en contra de la consulta popular, será el inicio del camino de la revocatoria de los congresistas en las elecciones del venidero mes de marzo de 2026”.
Petro ya puso la carne en el asadero.
