La jornada electoral de este domingo produjo lo que todo el mundo sabía: Una debacle en el uribismo.
Tras la pérdida de 22 curules en el Congreso, el Centro Democrático optó por desbancar a su candidato presidencial. Este lunes, Óscar Iván Zuluaga renunció a su candidatura presidencial para apoyar a Francisco Gutiérrez, ganador de la Consulta del Equipo por Colombia.
Pero lo del domingo y el lunes era absolutamente previsible. Las encuestas que precedieron la jornada electoral del 13 de marzo, vaticinaban una derrota del uribismo, movimiento político que vive sus horas más bajas en dos décadas.
En concreto, el partido creado y liderado por Álvaro Uribe, perdió 22 curules. De 19 que tenía en el Senado, solo logró 14 este domingo. Y de 32 asientos en la Cámara, apenas logró conservar 15.
Y la renuncia de Óscar Iván Zuluaga también iba a producirse en cualquier momento. Solo faltaba esperar que los colombianos se pronunciaran a través de las elecciones para que el uribismo tomara la trascendental decisión de acudir a las elecciones presidenciales sin candidato propio, por primera vez en 20 años.
Todo esto sucede, en momentos en que Iván Duque el presidente de la República, electo con los votos del uribismo, enfrenta una desaprobación de su gestión que ronda el 70%. Hay encuestas donde la gestión de Duque es desaprobada casi por el 80% de los colombianos.
El expresidente y líder del Centro Democrático, Álvaro Uribe Vélez, también vive momentos difíciles en su carrera política. Su rechazo alcanza cifras altas, sometido como está a investigación por la supuesta compra de testigos, hecho que lo obligó a renunciar a su curul en el Congreso el año pasado, para someterse a la justicia.
Ninguna sorpresa
A nadie causó sorpresa, por lo tanto, la renuncia de Óscar Iván Zuluaga a la candidatura presidencial. Y menos el apoyo que le ofreció de inmediato a Francisco Gutiérrez, el ganador de la consulta del Equipo por Colombia.
Analistas y dirigentes políticos venían señalando que “Fico” Gutiérrez era el “gallo tapado” del uribismo para las elecciones presidenciales, dada su pérdida de apoyo popular, lo que lo dejaba sin opción para impulsar una candidatura presidencial propia.
Fue exactamente lo que sucedió este lunes. Luego de evaluar la pérdida de 22 curules en el Congreso, tras la baja popularidad de Álvaro Uribe, la altísima desaprobación a la gestión de Iván Duque y el hecho de que Óscar Iván Zuluaga nunca despegó en las encuestas, renunció a su candidatura y el uribismo abrazó la posibilidad de continuar siendo gobierno a través de Fico Gutiérrez.
