Gerardo Castro Pérez

A partir de cuando la ONU en el año 1975 institucionalizó el Día Internacional de la Mujer, para ser celebrado cada 8 de marzo, ha sido trivial e insulsa costumbre la de mal aprovechar la ocasión con el fin de exaltar el nombre de féminas insípidas de pretencioso abolengo, desabridas políticas de añejado turno y antipáticas esposas de adinerados engreídos.
En esta oportunidad, 8 de marzo de 2021, más bien justo es, homenajear a las sufridas Madres de Soacha y en general, a todas las mujeres colombianas en su condición de madres, abuelas, viudas, hijas, nietas, hermanas y tías, que sufrieron y sufren la desaparición y asesinato de sus seres queridos como consecuencia de la barbarie protagonizada, en muchos de los casos, por acción u omisión del estado colombiano (sobretodo) durante los últimos 20 años.
Nada que celebrar
Puede ser que, en países como Suecia, Irlanda, Noruega o Suiza, hoy sea un día bonito, de mucha alegría, de jolgorio, en el que aprovechen la efeméride para con mucho glamour y a manteles, condecorar y aclamar a banqueras, financistas, diseñadoras de modas y decoradoras de interiores. Pero en Colombia, no.

En nuestro país hay lágrimas y dolor por doquier, demasiado luto para andar haciendo fiestas cursis. La cifra de mujeres y niñas desaparecidas en los últimos 70 años en Colombia asciende a 41.924, el 2.8 % aparecieron muertas y el 54.3 % continúan desaparecidas, es decir 22.759 mujeres de todas las edades, color y en su generalidad de condición social vulnerable por las que nadie da razón. Y cifras preliminares de Medicina Legal muestran que, a nivel nacional, solo entre enero y abril del 2020, un total de 1.563 personas desaparecieron, de las cuales 583 son mujeres.

Y para completar el record de inhumanidad, fiereza e impunidad a la colombiana, la estadística oficial JEP nos presenta el último escrutinio así, 6.402 falsos positivos, 80 mil desaparecidos, más de 4.000 masacres y 1.144 líderes sociales asesinados.
8 de marzo, Día Internacional de la Mujer. Importante momento para reflexionar, para ubicarnos así sea imaginariamente en el entorno de aquellos tantos hogares en los que las madres sufren por su hijo que más nunca volvió. Por las abuelas que les ha tocado enterrar a sus nietos, por las viudas ahora desamparadas, por las niñas huérfanas y sin destino. Por la mujer, por las mujeres colombianas dignas, pero desgraciadamente atropelladas por las injusticias.
“Pan y Rosas”
Fue el 8 de marzo de 1857 cuando miles de trabajadoras textiles, costureras, planchadoras y activistas en huelga, se decidieron y marcharon por las calles de Nueva York con el lema “Pan y rosas”, ya que el pan representaba la seguridad económica, y las rosas, una mejor calidad de vida. Protestaban por las míseras condiciones laborales y por reivindicar un recorte del horario y el fin del trabajo infantil… Mujeres osadas, valientes, resueltas, y atrevidas en el mejor sentido de la palabra.
Total, es a la mujer intrépida, valerosa y sufrida a la que hoy hay que homenajear. Equivocación consiste en tergiversar el sentido de tan magna fecha y dizque felicitar o enviar flores a una amiga o a la jefe, por el simple hecho de ser mujer, o en el mejor de los casos, por lambonería.
Error, para esos detalles está el día de la madre, los cumpleaños o el día del amor y la amistad; porque el 8 de marzo de cada año es solo con el fin de venerar a la mujer sobresaliente, verdaderamente luchadora, defensora de los derechos humanos, y a todas aquellas que con su sufrimiento han soportado calamidad e iniquidad, y que con su resistencia han contribuido al despertar del pueblo.
Las mujeres florideñas


Pueden ser muchas, y lo son, porque Santander también ha sido y es tierra de mujeres verracas, temerarias y arriesgadas que han apostado y aportado a un mejor destino… Antonia Santos y Manuela Beltrán, insignes mártires de la independencia… Profesora Mercedes Pallares de Valbuena, líder sindical con criterio social… Yaqueline Martínez, Adalid cívica, presidenta de la Junta de Acción Comunal Central de Floridablanca, luchadora de mil batallas quien es conocida como “La Pola”… Laura Yaneth Ardila Mejía, incansable veedora pública con temple, talante y carácter… Ruby Stella Morales Sierra, periodista, escritora, crítica y política, defensora del medio ambiente… Profesora Ana Galeano, fundadora e impulsora de la Asociación Sueños y Esperanzas (Asy-Es) reconocida y activa ONG que agrupa a personas con discapacidad… Meritorio, por su valía, igualmente citar hoy 8 de marzo Día Internacional de la Mujer, a la también periodista y poetisa Idania Ortíz Muñóz, directora de la Casa de la Cultura Piedra del Sol, Rosy Roa, el alma y motor de la Fundación Huellas de Cristal, que en Colombia trabaja buscando a los desaparecidos que son muchos… Justo asimismo, hacer referencia de las cuatro damas que en franca lid electoral ganaron y ocupan dignamente curul en el concejo municipal del municipio dulce de Colombia: Liliana Mendoza Rodríguez, María Mercedes Muñóz Ayala, Milady Tovar Cabarique y Marlene Rincón Prada.
