Misael Salazar F.
El primero es congresista santandereano del Centro Democrático. El segundo es el líder espiritual de la iglesia católica en el municipio de Pinchote, Santander.

El párroco de Pinchote se opone a la reforma tributaria
Entre ambos hay un abismo político. Ballesteros es uno de los poquísimos congresistas santandereanos que apoyan la reforma tributaria y al gobierno en su propuesta de pechar con más impuestos a los colombianos.
El párroco es, hasta ahora, el único integrante de la iglesia católica que se ha pronunciado abiertamente contra la reforma tributaria.
El congresista santandereano se despachó en redes sociales a favor de la reforma tributaria y en un abierto apoyo al gobierno de Iván Duque. Ni siquiera el expresidente Álvaro Uribe ha hecho una defensa tan decidida de la reforma tributaria como si lo hizo Ballesteros.

Edwin Ballesteros se colocó del lado de la reforma tributaria
El sacerdote Arenas, en cambio, desde el púlpito de la iglesia San Antonio de Padua, fijó posición contra la reforma, afirmando que con ese instrumento “…nos quieren quitar lo poco o mucho que tenemos los colombianos”.
Ballesteros, en cambio, felicitó al gobierno colombiano por su desempeño y por, aspirar, con la reforma, mejorar la condición de vida de los colombianos.
Ambas manifestaciones, en favor y en contra de la reforma, se han vuelto virales en las redes sociales.
El congresista ha sido objeto de toda clase de insultos y críticas. Es natural. Es uno de los poquísimos congresistas de acuerdo con la reforma, porque ya sus colegas del partido Liberal, de La U, Cambio Radical y de los llamados sectores progresistas, se han manifestado en contra de este propósito fiscal del gobierno.
El padre Arenas se hizo viral por motivos distintos. Muchos colombianos han manifestado por redes sociales su apoyo y su agradecimiento al sacerdote, por asumir posición tan valiente y decisiva en favor de los intereses de la mayoría del pueblo colombiano.
Al párroco de Pinchote le reconocen el conocimiento pleno que tiene de la política colombiana, al cuestionar la compra de aviones de combate, mientras aspiran imponer una reforma para pechar con más IVA a los colombianos.
Además, el sacerdote fue claro al sostener públicamente que “…con solo parar la corrupción, el gobierno colombiano tiene plata de sobra para equiparar sus cuentas fiscales, sin recurrir a la reforma”.
El desarrollo de los acontecimientos sucesivos permitirá saber quién de los dos (el congresista o el párroco), se colocó del lado correcto de la historia.
Por ahora, el sacerdote Arenas ha recibido aplausos y respaldo por parte de los santandereanos y colombianos que rechazan la reforma tributaria, que califican como “…un golpe al estómago de los estratos sociales bajos y medianos de la población”.
