Gerardo Castro Pérez
En el año 2009, cuando ocurrió una de las tantas remodelaciones que ha tenido el parque principal de Floridablanca, fue instalada allí una figura elaborada en fibra de vidrio a la que alguien se le ocurrió erróneamente llamarla cacique Chanchón.
Desde aquel mismo momento, artistas y gestores culturales florideños, le oficiaron al alcalde de la época, Eulises Balcázar Navarro, solicitándole retirar dicha imagen no apta para el espacio público, por ser ella símbolo distorsionador de la historia florideña y contraventora de la identidad local y el sentido de pertenencia.
Indio sioux americano
Fue en el taller de arte del maestro Luis Guillermo Vallejo, ubicado en el antiguo predio de la Empresa Licorera de Santander, en donde para pruebas de calidad del bronce a utilizar en la escultura de Panachi, se hicieron varias figuras en fibra de vidrio para ser usadas como moldes de ensayo.
Terminada, trasladada e instalada en Panachi (año 2006) la obra del maestro Vallejo (monumento a la santandereanidad o monumento a los comuneros) el artista retornó a su tierra manizalita y en el taller de la Licorera quedaron algunas de las hormas de fibra de vidrio no utilizadas.
Y entre ellas, estaba la de un indio sioux americano el cual un ingeniero constructor en el año 2007 le “compró” al escultor José Ropero (quien trabajó con el maestro Vallejo) y el ingeniero se llevó el maniquí del indio para su finca en cercanías del estadio Álvaro Gómez.
__La palabra compró está escrita entre comillas porque la verdad fue que el ingeniero nunca le pagó lo acordado a Ropero.
El Chanchón de mentiras
A finales del año 2009, estando ya lista para entregar la obra de la remodelación del parque de Floridablanca, fue cuando el ingeniero constructor que “compró” la escultura, le manifestó al alcalde de entonces, textualmente: “Ala, alcalde, resulta que yo tengo en la finca un matacho grande de un indio el cual lo adquirí para ponerlo en la entrada del colegio José Elías Puyana, ya que yo fui quien hizo la obra del empedrado de la calle 4 entre carreras 7 y 13, y de acuerdo al contrato, allí debería instalar un elemento artístico cultural”.
A continuación, el alcalde le preguntó al ingeniero que cuánto valía el tal indio, y el ingeniero respondió: “No alcalde, ese matacho lo tengo tirado a la orilla de la piscina y me está haciendo estorbo. Yo lo regalo, le hacemos un pedestal acá en el parque y como por allá en San Gil yo escuché hablar de un tal cacique Chanchón, pues le hacemos ahí una placa y le ponemos así, cacique Chanchón, -risas-”.
Opinión del gestor cultural Carlos Saúl Arenas Duarte

Carlos Saúl Arenas Duarte, administrador público y reconocido gestor cultural florideño
Entrevistado por Ciudad Florida, el gestor cultural Carlos Saúl Arenas Duarte, dice: “Sería un exabrupto cultural, por parte de la administración municipal, volver a instalar ese maniquí en algún lugar público del municipio. Esa no es una escultura, es un maniquí, las esculturas de verdad por su naturaleza están elaboradas en bronce, mármol o hierro, pero nunca en polímeros”.
Y agrega Carlos Arenas: “Esa alegoría de un indígena belicoso no tiene nada que ver con la etnia Guane; ellos eran una cultura tranquila, poco guerrera, además no usaban taparrabo como lo representan ahí; la escultura es un error porque están engañando a los florideños al presentarla como parte de su identidad”.
Y finaliza diciendo el gestor cultural: “además, historiadores locales serios ya se han pronunciado diciendo: Dejamos constancia del rechazo que sentimos por el ultraje que anteriores alcaldes de Floridablanca hicieron a la memoria de nuestros antepasados los Guane. La estatua de un indígena matrero y en guayuco que estuvo colocada frente a la alcaldía, mal llamada Chanchón, no es la de un Guane, puesto que los Guane vivieron siempre vestidos con hermosas mantas que ellos mismos tejían. No estamos contra el escultor sino contra el falso mensaje enviado a propios y visitantes”.
Pronunciamiento del artista plástico Gerardo Duque

Gerardo Duque, acreditado artista plástico florideño de amplia trayectoria
“En mi calidad de florideño raizal, artista y ciudadano, manifiesto que ese elemento fabricado con material compuesto por filamentos de vidrio muy fino, hueca y rellenadas sus piernas con cemento, no simboliza la identidad del municipio, ni es una representación de la cultura Guane.
Pero habiéndose presentado esta discusión, considero que es momento propicio para hacerle un llamado al señor alcalde, José Fernando Sánchez y al director de la Casa de la Cultura Piedra del Sol, Oliverio Solano Cala, para que hagan la gestión correspondiente y sean convocados artistas florideños para (a través de concurso), contratar la elaboración de una escultura para ser instalada en el parque principal, la cual sí represente la identidad florideña”.
Y entonces ¿Qué hacer con el Chanchón?
Consultada la historiadora y socióloga Esperanza del Río, dijo: “los pueblos merecen no ser irrespetados imponiéndoles símbolos foráneos que en nada los representan. Ya conociendo que la administración municipal de Floridablanca no hizo ninguna erogación pecuniaria por la efigie, y que el ingeniero de marras tampoco le pagó al artista, lo más justo es que el escultor José Ropero la recupere y con todo su derecho la venda al particular que a bien tenga comprársela.
