Foto Vanguardia Liberal
Martín Parra, periodista y gestor de contenidos digitales
La sorpresiva muerte de Miguel Ángel Pedraza Jaimes enluta a Santander y deja un profundo vacío en los ámbitos jurídico, académico y periodístico del país. Desde el Sistema de Medios Ciudad Florida y el equipo periodístico del Periódico Ciudad Florida, lamentamos su partida y expresamos nuestras más sentidas condolencias a su familia, colegas y lectores. Su vida fue testimonio de rigor intelectual, compromiso ético y amor por las letras y la justicia.
Abogado penalista, profesor universitario y columnista emblemático durante más de una década en Vanguardia, Pedraza Jaimes fue una voz aguda y crítica, respetada por su independencia, profundidad analítica y valentía para abordar con claridad los asuntos públicos más sensibles. No solo interpretó la realidad local y nacional con lucidez, sino que también ayudó a transformarla desde la palabra y la acción cívica.
En sus columnas, que marcaron una época, Miguel Ángel desnudó las estructuras de poder, denunció la corrupción, defendió el derecho a la verdad y llamó al pensamiento libre, siempre con un estilo pulcro, incisivo y profundamente humano. Fue galardonado con distinciones como el Premio de Periodismo Silvia Galvis y el premio nacional a “Mejor Columna de Opinión” por su texto Cero en Justicia, lo cual reafirmó su lugar como una de las plumas más influyentes del periodismo regional.
Su paso reciente por la dirección de Vanguardia confirmó que también era un hombre de liderazgo y visión editorial. Desde allí buscó fortalecer el rol del periodismo como servicio público, sin concesiones al poder, fiel a su convicción de que los medios deben estar del lado de la ciudadanía.
En estos tiempos de tanta desinformación, su ejemplo nos interpela y nos inspira. El pensamiento libre, el análisis profundo, la defensa del interés público y la palabra escrita como forma de resistencia ética fueron las huellas que nos deja.
Gracias, Miguel Ángel Pedraza Jaimes, por enseñarnos que el oficio de escribir y pensar no es solo una vocación, sino un acto de responsabilidad con la sociedad.
