Varios voceros de la comuna 6 de Floridablanca expusieron su vivir diario con la presencia de drogas y motoladrones. Foto: Ciudad Florida.
Misael Salazar F.
Uno a uno, los líderes vecinales de la populosa comuna 6 de Floridablanca, fueron enumerando el día a día que tienen que vivir entre el microtráfico y motoladronismo.
Sucedió este jueves en la cancha deportiva del colegio Rafael Pombo de Lagos II. Desde allí, se escucharon quejas, llamados de auxilio, solicitudes de aumento del pie de fuerza, más organización por parte de los organismos de seguridad y mayor actuación de la administración municipal de Floridablanca.
Apoyada con videos y testimonios, la comunidad mostró cómo el motoladronismo es parte del diario trajinar de quienes habitan Lagos II y todos sus alrededores.
Uno de los vecinos de la comuna 6 expone parte de la situación que los afecta por la inseguridad. Video: Ciudad Florida
Uno de los habitantes narró la forma en que una dama fue acuchillada en su residencia por quienes querían robarla. Otro líder solicitó que la vigilancia policial llegue hasta las vías peatonales, donde son víctimas de atracos y raponazos.
Y otro dirigente vecinal reclamó mayor organización por parte de la policía y los organismos de seguridad, pues dijo que un sector tan grande como la comuna 6, tiene escasa presencia policial y además depende de varios CAI por lo que se dificulta la acción rápida de las autoridades.
Abunda el microtráfico
Si el motoladronismo abunda en la comuna 6, no menor es el problema del microtráfico.

Voceros de varias comunidades, Lagos II, Lagos III y Guanatá, entre otros, expusieron su día día, entre las drogas y el motoladronismo. Foto: Ciudad Florida
Los voceros y las voceras comunales, narraron a las autoridades policiales cómo es vivir entre distribuidores de droga, ollas y hasta bandas criminales que se disputan las canchas deportivas para convertirlas en ollas del microtráfico.
Una señora tomó la palabra. “Cuando uno sale temprano de la casa, dijo, ve a los distribuidores de droga cerca de las instituciones educativas o muy cerca de los espacios deportivos”. “Y si por algún motivo debe salir tarde de la noche de su casa, también debe soportar este espectáculo”, agregó.
Pero tanto o más grave que lo dicho por la señora, fue la denuncia de un líder vecinal de Lago II. “Aquí hay una cancha deportiva que se la están disputando dos bandas criminales”, dijo. “El objetivo es convertir ese espacio deportivo en una olla del microtráfico”.
Por lo escuchado en la cancha deportiva del Rafael Pombo, la noche del jueves, cada habitante de la comuna 6 -integrada por los Lagos y otras comunidades como Guanatá- tiene una historia o una experiencia con el microtráfico y el motoladronismo.
Autoridades atentas
A escuchar los testimonios de los habitantes de la comuna 6, asistieron varios representantes de los organismos de seguridad. Allí, en la cancha, estuvo la Policía Nacional, la secretaría de Interior representada por el doctor Chávez, el Grupo Gaula y el batallón Caldas, entre otros.
Cada quien expuso lo que está haciendo por la seguridad de los habitantes. Pero, fundamentalmente, escucharon el clamor de quienes conviven con el delito y temen ser víctimas de las bandas que se dedican al microtráfico y a los atracos en moto.
Precandidatos a la alcaldía presentes
Desde el comienzo de la reunión quedó claro que la cita en la cancha no tenía ni debería tener tinte político.
Así sucedió. Pero entre los asistentes, como un vecino más, se hallaban tres precandidatos a la alcaldía de Floridablanca.
No intervinieron, respetando las reglas de juego de la convocatoria. Solo escucharon atentos lo que decía la comunidad y tomaron nota de los problemas que aquejan a 14.000 habitantes de Floridablanca congregados en la comuna 6.
Diego Jaimes, Milton Villamizar y Jair Andrés Manrique, aspirantes a la alcaldía, hicieron acto de presencia en el acto, pero respetaron la condición de los organizadores de la jornada. Asistieron, tomaron nota y se marcharon sin que ni siquiera la comunidad y los representantes de los organismos de seguridad lo percibieran.
Cuando el autor de esta nota se marchó del lugar en un vehículo de servicio público, el tema de la inseguridad volvió a la plática. “En la comuna 6 ya casi es imposible vivir, vecino”, dijo el prestador del servicio. “Yo me muevo por estos lugares y la inseguridad es algo con lo que todos debemos convivir”, agregó y volvió a decir: “Aquí hay que andar persignándose y encomendándose a Dios a cada rato”.
