Martín Parra
En una sesión cargada de simbolismo político e institucional, el Congreso de la República instalará este lunes el período legislativo 2026-2030, dando inicio a una nueva etapa para el Poder Legislativo y marcando el comienzo de la transición entre el gobierno saliente de Gustavo Petro y la administración del presidente electo, Abelardo de la Espriella, quien asumirá el próximo 7 de agosto.
La ceremonia está prevista para las 3:00 de la tarde en el Salón Elíptico del Capitolio Nacional, donde tomarán posesión los 108 senadores y 188 representantes a la Cámara elegidos en las elecciones legislativas del pasado 8 de marzo.
Una ceremonia con estricto protocolo
El acto de instalación seguirá el protocolo establecido por el Congreso de la República. La jornada comenzará con el llamado a lista de los congresistas electos, la conformación del quórum, la interpretación del Himno Nacional por parte de la banda sinfónica y la designación de las comisiones protocolarias encargadas de acompañar el ingreso de las autoridades.
Posteriormente intervendrá el presidente saliente del Senado, Lidio García, quien dará apertura formal a la sesión conjunta del Congreso.
Uno de los momentos más esperados será la intervención del presidente de la República, Gustavo Petro, quien pronunciará su último discurso ante el Congreso como jefe de Estado y realizará la instalación oficial de las sesiones ordinarias del nuevo período legislativo. Se espera que el mandatario haga un balance de su administración y exponga sus consideraciones sobre el cambio de gobierno que se concretará en menos de tres semanas.
Concluida la intervención presidencial, los partidos y movimientos políticos que actualmente se encuentran en oposición tendrán espacio para fijar su posición. La particularidad de esta sesión radica en que, a partir del 7 de agosto, el mapa político cambiará de manera significativa: colectividades que durante cuatro años ejercieron la oposición pasarán a integrar la bancada de gobierno, mientras que el Pacto Histórico asumirá el papel de principal fuerza opositora.
La primera prueba para el nuevo Gobierno
Más allá del protocolo, la atención nacional está centrada en la elección de las mesas directivas del Congreso para el período 2026-2027, considerada por analistas políticos como el primer examen de gobernabilidad para el presidente electo Abelardo de la Espriella.
La presidencia del Senado concentra la mayor expectativa. En la contienda figuran Alfredo Deluque, del Partido de la U, quien cuenta con respaldo de sectores cercanos al nuevo Gobierno, y Honorio Henríquez, del Centro Democrático, impulsado por esa colectividad como una alternativa de mayor independencia dentro de la coalición de derecha.
En la Cámara de Representantes el panorama parece más despejado. El conservador Nicolás Barguil, representante por Córdoba, aparece como el principal aspirante a ocupar la presidencia de la corporación durante el primer año legislativo, en cumplimiento de los acuerdos políticos entre las bancadas.
Una agenda legislativa que comienza desde el primer día
La instalación del Congreso también marca el inicio del trámite de los proyectos de ley que definirán la agenda política del segundo semestre del año.
Aunque el gobierno de Gustavo Petro concluye su mandato el próximo 7 de agosto, varios de sus ministros anunciaron la radicación de iniciativas antes de finalizar la administración. Paralelamente, las bancadas que respaldarán al gobierno entrante preparan sus propios paquetes legislativos en materias como seguridad, justicia, salud, desarrollo económico y fortalecimiento institucional.
Entre los primeros debates también podría figurar la proposición para trasladar la ceremonia de posesión presidencial del 7 de agosto a una instalación militar, iniciativa que ha generado amplio debate político y jurídico y que deberá ser analizada por el nuevo Congreso.
Un Congreso con nuevos equilibrios
Los analistas coinciden en que la conformación de las mesas directivas enviará la primera señal sobre la estabilidad política del próximo cuatrienio. El resultado permitirá medir el nivel de cohesión de la coalición que respaldará al nuevo presidente y anticipará la capacidad del Ejecutivo para sacar adelante sus principales reformas.
La sesión de este 20 de julio no solo representa el inicio formal de un nuevo período constitucional del Congreso, sino que constituye el primer escenario donde comenzará a definirse la relación entre el Legislativo y el próximo Gobierno, en un país que entra en una nueva etapa política tras cuatro años de profundas transformaciones y una intensa polarización nacional.
