Edduar Severo Ortiz Cordero
Colombia se acerca a una nueva cita con la historia. Cada proceso electoral representa mucho más que la escogencia de un nombre o de una corriente política; representa la oportunidad de decidir qué país queremos construir para nuestros hijos y qué legado estamos dispuestos a dejar a las futuras generaciones.
Durante más de tres décadas de ejercicio profesional como docente, consultor, servidor público y ciudadano comprometido con las instituciones, he aprendido que los territorios prosperan cuando existe liderazgo, disciplina administrativa, respeto por los recursos públicos y una visión clara de futuro. También he aprendido que las sociedades retroceden cuando la improvisación reemplaza la planeación y cuando los intereses particulares terminan imponiéndose sobre el bienestar colectivo.
Por esa razón he decidido expresar públicamente mi respaldo al proyecto presidencial liderado por el doctor Abelardo de la Espriella. Lo hago convencido de que representa una propuesta basada en principios que considero fundamentales para el presente y el futuro de Colombia: la defensa de las instituciones, el fortalecimiento de la seguridad, el respeto por la ley, el impulso al emprendimiento y la generación de oportunidades para quienes todos los días construyen país desde el trabajo honrado.
Más allá de los debates políticos propios de una democracia, considero que Colombia necesita recuperar la confianza en sí misma. Necesita volver a creer en la capacidad de sus ciudadanos para emprender, producir, generar empleo y construir bienestar. Necesita fortalecer la autoridad legítima del Estado, proteger a las familias y garantizar condiciones para que las nuevas generaciones encuentren oportunidades dentro de nuestro territorio.
Pero esta reflexión también tiene una dimensión local.
Como florideño, estoy convencido de que los mismos principios que necesita Colombia son los que requiere Floridablanca para enfrentar sus desafíos. Nuestro municipio demanda una administración eficiente, transparente y cercana a la ciudadanía. Necesita planeación, ejecución responsable de los recursos públicos y decisiones que respondan a las verdaderas necesidades de la comunidad.
Floridablanca posee un enorme potencial humano, económico, empresarial y social. Sin embargo, ese potencial solo podrá desarrollarse plenamente si somos capaces de superar la política entendida como confrontación permanente y avanzar hacia una visión de ciudad basada en la gestión, los resultados y el servicio a la gente.
El próximo domingo los colombianos tendrán la oportunidad de expresar su voluntad democrática. Independientemente de las diferencias legítimas que puedan existir, deseo que este sea un ejercicio de participación responsable y de reflexión profunda sobre el país que queremos construir.
Mi decisión, la de mi familia, es respaldar a Abelardo de la Espriella porque considero que representa valores y principios que Colombia necesita recuperar. Pero, sobre todo, porque creo que esos mismos principios pueden inspirar la transformación que municipios como Floridablanca requieren para avanzar hacia un futuro de progreso, orden, oportunidades y confianza ciudadana.
Las grandes transformaciones comienzan cuando una sociedad decide creer nuevamente en sí misma. Ha llegado el momento de hacerlo.
