Martín Parra
La recuperación y reapertura del Parque Recreacional El Lago —Conocido como Acualago— se perfila como uno de los proyectos más esperados por la comunidad de Floridablanca y por el sector turístico del área metropolitana de Bucaramanga, luego de años de abandono, deterioro e incertidumbre sobre el futuro de este emblemático espacio.
Durante décadas, El Parque Recreacional el Lago fue un referente de recreación familiar y encuentro ciudadano. Sin embargo, tras su cierre como parque recreacional tradicional, su transformación en parque acuático y el posterior abandono de las instalaciones, el predio se convirtió en motivo de constantes quejas por parte de los vecinos del sector, quienes denunciaron el deterioro ambiental, la inseguridad y la pérdida de un espacio clave para la vida urbana del municipio.
Esa situación comenzó a cambiar con la decisión de la Lotería Santander, propietaria del predio, de estructurar un modelo de recuperación bajo un contrato de arrendamiento a largo plazo, que permitirá la inversión privada para la adecuación, operación y reapertura del parque. El contrato, suscrito por 30 años con la empresa Aquatic Group S.A.S., contempla la recuperación integral de las áreas verdes, las atracciones acuáticas y la infraestructura existente, así como la reapertura del parque al público bajo un esquema de explotación comercial.
Desde la entidad departamental se ha señalado que, al momento de recibir el parque, este llevaba varios años sin funcionamiento y generaba elevados costos anuales en vigilancia, impuestos y servicios públicos, sin producir ingresos. La figura contractual busca, según la Lotería Santander, garantizar la recuperación del espacio, su sostenibilidad financiera y su puesta al servicio de la comunidad.

Una expectativa largamente esperada por los vecinos
Para los habitantes de Floridablanca, especialmente de los barrios aledaños, la recuperación del parque representa el cierre de un largo capítulo de abandono. Durante años, líderes comunitarios y residentes reclamaron soluciones frente al deterioro del predio, que pasó de ser un lugar de recreación a un foco de preocupación por su estado físico y ambiental.
Hoy, el anuncio de las obras y la proyección de reapertura genera expectativa y esperanza de que Acualago vuelva a convertirse en un espacio seguro, activo y funcional para la ciudad, devolviéndole al sector una dinámica positiva en términos de convivencia y uso del espacio público.
El turismo ve una oportunidad estratégica
El sector turístico también observa con interés el proceso. Para los actores de la industria, la reapertura de El Lago representa la posibilidad de fortalecer la oferta recreativa en un punto estratégico del área metropolitana.
John Jairo Ardila Correa, representante de Impulsatur, considera que la recuperación del parque puede convertirse en un activo clave para el turismo regional. A su juicio, se trata de un espacio con alto potencial por su ubicación, que podría integrarse a circuitos turísticos y de recreación familiar, dinamizando la economía local y generando nuevas oportunidades para operadores y prestadores de servicios.
En la misma línea, José Luis Mayorga, de Ola Colombia, quien ha participado en diferentes procesos turísticos, señala que la reapertura de El Lago es vista con expectativa por el sector, al tratarse de una nueva oferta en pleno corazón del área metropolitana de Bucaramanga. Para Mayorga, el reto estará en lograr un proyecto sostenible, con estándares de calidad, que responda tanto a las necesidades de la comunidad como a las exigencias del turismo moderno.
Un proyecto bajo la lupa ciudadana
Aunque el anuncio ha sido bien recibido, distintos sectores coinciden en que el proceso deberá estar acompañado de seguimiento institucional y veeduría ciudadana, teniendo en cuenta la duración del contrato y la importancia simbólica y urbana del parque para Floridablanca.
La recuperación de Acualago no solo implica la adecuación de infraestructura, sino la posibilidad de reconciliar a la ciudad con uno de sus espacios más representativos. Su reapertura marcaría, para muchos, el regreso de un lugar que hace parte de la memoria colectiva y que hoy se proyecta como una oportunidad para el desarrollo recreativo y turístico del municipio y de toda el área metropolitana.
