Viviana Mejía, así dijo llamarse la empleada de Famisanar Bucaramanga que humilló e irrespetó a un adulto mayor enfermo de cáncer. Foto: Ciudad Florida
Gerardo Castro Pérez
Un periodista de Ciudad Florida fue testigo en la mañana de este lunes del mal trato proferido a un adulto mayor por parte de la funcionaria Famisanar Bucaramanga de nombre Viviana Mejía (o al menos así dijo llamarse).
El adulto mayor (quien por razones obvias nos pide reserva de su nombre) es paciente oncológico quien llegó a Famisanar a las ocho de la mañana y solo fue atendido pasadas tres horas porque la empleada Viviana Mejía así lo quiso.
La historia es que el usuario, quien padece de cáncer, estuvo en esas oficinas ocho días antes -por espacio de dos horas- solicitando autorización de los medicamentos ordenados por su médico. Ese día no le resolvieron nada, le dijeron haberle generado un pendiente y que volviera el lunes 24 de julio.
Al llegar este lunes a las 8:00 am, después de extenuante e incómoda cola en ese recinto no apto para tal fin, la encargada de recepción le recibe los papeles y le dice que como es un pendiente no le entrega ficho. Que espere que lo llamen.
Pasado un tiempo, la recepcionista le lleva las órdenes médicas a la empleada de supuesto nombre Viviana Mejía. Esta, de mala gana pone los papeles sobre su escritorio, atiende a otras personas, pero nunca llama al señor.

Apiñados, casi que unos encima de otros, deben soportar a diario los usuarios de Famisanar Bucaramanga. Allí, el que llegue sano, seguro se va contagiado de alguna enfermedad. Foto: Ciudad Florida
Ciudad Florida fue testigo del mal estado físico de este paciente, quien ni una silla desocupada tuvo a su disposición porque al lugar acuden cientos de personas ya que las oficinas que tenían en Floridablanca las cerraron.
Transcurría el tiempo y cada quince o veinte minutos, el señor se acercaba al cubículo de Viviana Mejía a rogarle que lo atendiera, ya que inclusive ella estaba resolviendo casos de personas que habían llegado después de él.
De repente, después de pasadas dos horas de la tal Viviana Mejía tener los documentos sobre su escritorio, el paciente nuevamente le pide el favor de ser atendido y ella de forma altanera le dijo: “uy, viejo cansón, lo atiendo cuando yo quiera, y sabe qué, ahora mejor no lo atiendo porque no me da la gana. Tome sus pinches papeles, pida ficho y cálese otras dos horas”.

Famisanar cerró las oficinas de Floridablanca habiendo congestionado impresionantemente sus servicios en Bucaramanga. Foto: Ciudad Florida
Y sí, es cierto que el señor, como era de esperarse y por su deteriorada condición de salud, se sintió humillado, y al momento de recibir el reintegro de sus fórmulas médicas, con lágrimas en sus ojos y voz temblorosa, sólo atinó a decirle a la funcionaria: “vieja presunta hija de puta, no sea tan desgraciada, no se aproveche de su posición dominante para humillar personas necesitadas del servicio de salud”.
Total, el paciente, con el acompañamiento del periodista de Ciudad Florida tuvo que, después de dos horas de estar allí, iniciar nuevamente el proceso pidiendo un ficho, esperar hasta pasadas las once de la mañana hasta que por fin otro empleado lo atendió, y de paso, también lo atendió mal, porque quizás para solidarizarse con su compañera (la mala gente) no le hizo el procedimiento de autorizaciones completo para obligarlo a que nuevamente tenga que ir y sufrir otra vez el calvario de Famisanar.
