Martín Parra
Un estudio reciente revela que miles de empresas en Colombia han reducido su consumo de servicios públicos como respuesta a la desaceleración económica y a la necesidad de mejorar su eficiencia operativa. Sin embargo, el gasto en estos servicios sigue en aumento, lo que pone en evidencia una preocupante distorsión tarifaria que castiga el ahorro y encarece los costos de operación.
Según el análisis realizado por la firma Energy Master, que evaluó más de 30.600 facturas entre junio de 2024 y junio de 2025 en ocho regiones del país, el consumo de energía eléctrica empresarial cayó 3,3 % en promedio, mientras que el gasto disminuyó 11,4 %, en parte por las lluvias y medidas para contener las tarifas. No obstante, el costo por kilovatio hora sigue siendo 35 % más alto que hace tres años.
En cuanto al servicio de agua, las empresas mantuvieron un consumo estable, pero las facturas subieron 6 %, lo que evidencia que los cargos fijos y ajustes tarifarios inciden más que el comportamiento del usuario. El caso más crítico se registra en el Atlántico, donde el consumo subió 14 % y el gasto aumentó 30 %, pasando de $98 millones a $128 millones en promedio.
El gas natural presenta los mayores desbalances: mientras el consumo empresarial aumentó apenas 3 %, el gasto subió 9 %. En Santander, por ejemplo, el consumo bajó 33 %, pero las empresas terminaron pagando 5 % más. Esta situación se explica por el alza en el precio de la molécula de gas, debido a cambios en las fuentes de suministro y a la incorporación de gas importado.
“El sistema debería premiar el ahorro, pero en muchas regiones ocurre lo contrario: las empresas que consumen menos terminan pagando más por unidad. Eso distorsiona cualquier incentivo a la eficiencia”, advirtió Alejandro Ramírez, CEO de Energy Master y autor del informe.
El estudio concluye que el gasto por servicios públicos empresariales se mantendrá elevado en lo que resta del año y comienzos de 2026, presionado por factores como la reestructuración de subsidios, nuevos impuestos locales, el recobro de la opción tarifaria, las importaciones energéticas y la inflación.
