El balance de seguridad en los 4 municipios del Departamento de Arauca (limítrofe con Venezuela), es de 24 muertos, muchos desaparecidos y casi 3.000 habitantes desplazados o confinados.
La ola de violencia que comenzó con el inicio del año, afecta principalmente a los municipios araucanos de Arauquita, Tame, Fortul y Saravena, todos ubicados en la línea fronteriza con Venezuela, por el estado Apure.
El personero del municipio de Tame, Juan Carlos Villate, dijo que, hasta la tarde del domingo, 2 de enero, tenían reportados 17 muertos, pero que ya en la noche el saldo se elevaba a 24 fallecidos.
La cifra fue corroborada por el alcalde de Arauquita, Etelivar Torres, quien sostuvo que se comunicó con el gobernador de Arauca y confirmó que eran 17 los fallecidos. Eso ocurrió el domingo en la tarde.
Este es el saldo de un enfrentamiento entre las disidencias de las FARC y la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), confirmaron los habitantes de los municipios colombianos afectados.
Tanto la iglesia católica de Arauca, como la Defensoría del Pueblo y la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, que dirige Michelle Bachelet, han emitido declaraciones y comunicados llamando a los grupos armados para que no involucren a la población civil en esta guerra donde los habitantes no tienen nada que ver.
Una líder social de Arauca dijo que la población de estos municipios está totalmente confinada (encerrada), por temor y porque los grupos armados, en guerra, han impuesto una especie de toque de queda.
El personero de Fortul emitió un comunicado solicitando a las disidencias de las FARC y al ELN, el respeto a la vida de los habitantes y exigiendo al gobierno colombiano que proteja la vida de los pobladores de estos municipios.
