La cita del próximo domingo será en Casiano. Foto: Alcaldía de Floridablanca
Misael Salazar F.
La música carranguera, que creó e inmortalizó el maestro boyacense Jorge Veloza, terminó expandiéndose por todos los rincones de Colombia.
Este domingo, 2 de julio, el requinto y las guitarras llegaron hasta El Mortiño, un jirón de la geografía rural florideña que, allá en lo alto, mira hacia Bucaramanga y hacia Berlín, sin dejar de observar las laderas que nos conducen a Pamplona.
Y hasta ese rincón rural, que también es Floridablanca, llegaron los músicos y bailadores que no le faltan al Festival de Música Campesina, cuya edición No 26 se realiza este año.
Los músicos y bailadores de esta tan colombiana representación folclórica, se identifican bajo un mismo común denominador: Los carrangueros.

Desde El Mortiño comenzó el Festival de Música Campesina organizado por la Casa de la Cultura Piedra del Sol. Foto: Alcaldía de Floridablanca
Son ellos, los que heredaron el nombre de Los Carrangueros de Ráquira, la primera agrupación de este género musical creado por Jorge Veloza, grupo con el cual inmortalizó piezas musicales como “La Cucharita”, con la cual montaron la fiesta en el Madison Square Garden de Nueva York.
Desde aquellos tiempos, la carranga se hizo pueblo y empezó a habitar en toda Colombia. En el campo se amanece y se anochece escuchando carrango y no hay fiesta campesina sin carranga.
El alcalde, Miguel Moreno, se unió al Festival de Música Carranguera en El Mortiño
Eso fue lo que aconteció este domingo en El Mortiño. El folclor se trasladó a este pedazo del campo florideño, como una señal de que el Festival de Música Campesina de Floridablanca ha comenzado.
El próximo domingo se traslada a Casiano y sucesivamente irán sonando los requintos y guitarras por todas las veredas del municipio dulce, de manera que ha llegado la hora en que todos los domingos, desde un sitio distinto de las veredas florideñas, rasgarán instrumentos para que todos disfrutemos de la música que nació en lo más hondo del campo cundiboyacense y se multiplicó en todos los lugares donde huela a tierra y a cebolla, a papa y zanahoria, a repollo y a lechuga.
Allí donde es posible que hallemos un carrango (animal casi muerto), allí será posible escuchar y bailar carrango. De allí viene el nombre de esta música que mantiene alegre el alma de millones de campesinos que trabajan y bailan todos los días por Colombia.
Es probable que el domingo que viene nos veamos en Casiano. Es posible que no nos perdamos el carrango.
