Panorámica de Cimitarra, Santander. Foto: Caracol Radio
Misael Salazar F.
El municipio más grande de Santander fue fundado en 1922 y elevado a parroquia en 1966, el mismo año en que la Asamblea Departamental de Santander lo declaró municipio, como parte de Vélez, una de las 7 provincias del departamento.
Su nombre proviene de la época colonial. A uno colonizadores españoles se le extravió el sable curvo en la travesía. Y cuando regresaron a buscarlo, lo hallaron en poder de los indígenas quienes le rendían culto.
El sable de ese tipo era conocido como Cimitarra, por lo esta región fue bautizada como El Valle de Cimitarra y de allí proviene el nombre del municipio más grande de Santander.
Mide 3.165,94 kilómetros cuadrados, equivalente a 32 veces el tamaño de Floridablanca. Y en Cimitarra habitan 50.000 santandereanos, una sexta parte de los habitantes del municipio dulce.
Su fortaleza económica radica en la ganadería. Y como dato curioso, su primer alcalde duró un día en el cargo.
Cimitarra comenzó su vida municipal en 1967 y su primer alcalde fue el doctor Alejandro Galvis Galvis, quien solo permaneció un día al frente de la municipalidad. Dejó encargado a señor Segundo Vargas.
Propuesta turística

Quebrada Las Gachas, un sitio para visitar y disfrutar. Foto: Archivo
Las agencias de viajes recomiendan no abandonar este pueblo, sin antes visitar la parroquia San José Cimitarra, por la riqueza colonial que ella contiene.
Y sugieren que al salir de misa prueben las deliciosas empanadas colombianas y los helados que ofrecen en los alrededores del templo.
Con un poco de suerte, los visitantes de este municipio podrán apreciar las águilas y guacamayas que de pronto posan en los árboles del parque principal, por lo que bien vale la pena una aventura.

Monumento a los indígenas. Foto: Archivo
Como fue este uno de los municipios más afectados por la violencia en Santander, existe un monumento a las víctimas, por lo que también se recomienda hacer memoria histórica y visitarlo para recordar esta época y luchar por la paz que anhelan los colombianos.
Si hablamos de gastronomía, en ese municipio de la provincia Yariguíes podremos hallar el famoso y típico caldo de pajarilla. Dicen que no todo el mundo lo toma, porque es un plato “solo para valientes”. Probarlo no está demás y quien lo haga, pasará a engrosar la lista de los valientes que, visitando Cimitarra, se atrevieron a comer caldo de pajarilla.
