Misael Salazar F.
Una llamada anónima alertó a los organismos de seguridad sobre el lugar donde habitaban los delincuentes de la banda “los motoladrones”.
Alguien les dijo que en el populoso barrio La Cumbre se ocultaban los sospechosos. Para entonces, ya los investigadores habían analizado 147 horas de filmación en las cámaras de video y habían puesto en marcha un operativo de vigilancia de 40 horas a través de drones.
En los videos y en las imágenes aparecían las mismas caras, la misma indumentaria, las mismas motocicletas, el mismo modus operandi.
Habían recopilado testimonio de al menos 11 víctimas de “los motoladrones” en Real de Minas, Cabecera, Pan de Azúcar, Sotomayor, Cañaveral. En esta última zona comercial y residencial de Floridablanca, la semana pasada atracaron a una pareja que iba con un niño en brazos.
Atacaban a las víctimas en grupo de tres o cuatro motorizados. La rodeaban y la despojaban de su celular o el dinero. Los organismos de seguridad estiman en 18 millones de pesos, el monto de los últimos robos ejecutados por la banda.
Con las investigaciones ya adelantadas, los testimonios de las víctimas y la llamada que recibieron desde el barrio La Cumbre, los investigadores y la Fiscalía se trasladaron hasta el barrio, el miércoles, 11 de mayo, en horas de la madrugada.
Mientras los habitantes del populoso sector de Floridablanca dormían, se iban produciendo los allanamientos y las capturas. Uno a uno fueron cayendo alias “Denix”, “Rafa”, “Wills” y “Elías” y otros dos integrantes para un total de seis. Cuando la Policía Metropolitana requirió la identidad de los integrantes de la banda, descubrió que se trataba de 5 venezolanos y 1 colombiano.
Los detenidos tendrán que responder por los delitos de hurto calificado agravado y porte ilegal de armas de fuego. Hay suficiente material probatorio, dicen los investigadores: Celulares, prendas de vestir, armas de fuego, videos, imágenes de los drones, testimonios de las víctimas y 5 motocicletas que serán incautadas por la Fiscalía con orden de decomiso.
Al menos por ahora, los “motoladrones” se hallan en poder de la policía.
