Blanca Inés Prada Márquez (*)
Estimados colegas y amigos, buenos días.
Ayer tuve el grandísimo honor de asistir al lanzamiento del hermoso libro Historia básica de Bucaramanga, escrito por el Doctor Armando Martínez Garnica con la colaboración de seis ilustres historiadores y, la hermosa edición patrocinada por la UIS con todo el apoyo del señor Rector, el doctor Hernán Porras Díaz, quien hace una muy bella presentación del libro y apoyó todo lo necesario para que la edición saliera de verdad muy hermosa. Y no es para menos, nuestra ciudad bonita, como muchos la llamamos, está cumpliendo 400 años, no tantos si los comparamos con la antigüedad de Atenas o Roma, pero si bastantes para nuestro departamento, que se gloría de ser joven y de tener una hermosa capital.
Empezaría por aclarar que este libro es el resultado de un trabajo en equipo liderado por el doctor Armando Martínez, consagrado investigador, autor de 35 libros y de decenas de artículos y, la colaboración de Álvaro Acevedo, también brillante investigador, autor de muchísimos libros, y de cinco historiadores más –Jerson Fidel Jaimes, Diana Carolina Sevilla, Guillermo Vargas, Gabriel Samacá y Leonardo–, todos ellos historiadores e investigadores consagrados. Insisto en nombrarlos porque este es el pequeño defecto que tiene el libro, sus autores sólo aparecen en un rinconcito y, es una pena, porque un trabajo como éste que fue de verdad trabajo en equipo liderado por el doctor Armando, quita mucho más tiempo, y desgasta mucho más que cuando uno se sienta sólo a escribir un libro. Por otra parte, estos investigadores tuvieron que visitar decenas de archivos, leer miles de documentos, analizarlos, interpretarlos y, seleccionar algunos, los más relevantes para la historia que deseaban contar. No puedo ni siquiera imaginarme el trabajo que implica investigar sobre los primeros 400 años de una ciudad, con centenares de visiones diferentes sobre ella. Este es el gran trabajo de los historiadores, ellos deben interpretar y, quizá por esto la historia debe escribirse y reescribirse en cada época. En fin, es un trabajo valiosísimo. Me permito felicitar al doctor Armando y a sus colaboradores por lograr entregarnos una obra tan bonita, que se lee como una novela, pero que encierra los 400 años más importantes de nuestra querida Bucaramanga, y digo los más importantes en el sentido de que se sentaron las bases de lo que somos hoy: una ciudad hermosa, con gran desarrollo educativo, industrial, humanístico, tecnológico, pero donde todavía falta mucho por hacer para consolidarnos como la ciudad más amable, pacífica, trabajadora, incluyente, estudiosa y solidaria de Colombia. El futuro lo dirá.

También me permito agradecer y felicitar al señor Rector, el doctor Hernán Porras por patrocinar estas investigaciones tan valiosas para la historia regional y nacional, como también ofrecer los recursos necesarios para la edición tan hermosa de una obra que yo espero llegue a todos ustedes y logren saborearla y apreciarla. Sólo una editorial con tantos recursos como los de nuestra universidad puede ofrecernos una obra tan bella. Por fortuna, en el acto estuvieron presentes muchas personas de la academia, la industria y la política santandereana, esperamos que ellos se animen a ofrecer cada día mayor apoyo económico para llevar adelante todas las actividades y tareas que nuestra querida UIS está obligada a implementar si quiere de verdad avanzar en su desarrollo científico, tecnológico y humanístico que el mundo requiere hoy de sus universidades.
Aprovecho también la ocasión para felicitar al Señor Rector por su nueva reelección y desearle los mejores éxitos en todas sus actividades. Que logre terminar todas las transformaciones que se están realizando en nuestro campus universitario, en la modernización de sus edificios, su biblioteca, sus laboratorios, sus salones de clase. Pero que también logre sintonizar con todo el profesorado en un centro educativo donde hay tantos científicos y humanistas, con visiones y enfoques diferentes, pero todos, no hay duda, buscando la excelencia académica. Y lo más difícil quizá de todo, lograr que nuestra universidad permanezca abierta, que nuestros estudiantes entiendan que a la universidad se viene a aprender, a formarse, a adquirir las competencias necesarias para mañana poder participar en el desarrollo científico, tecnológico, industrial, intelectual, humanístico, político y social del país y del mundo.
En otras palabras, que los alumnos entiendan que a la universidad se viene a ESTUDIAR en el pleno sentido que esta palabra tiene. Tareas todas éstas que implican grandes esfuerzos para un Rector y sus colaboradores. Por fortuna el doctor Hernán parece haber demostrado gran temple y capacidad de liderazgo.
Amigos sólo me queda invitarlos a conseguir el libro y leerlo. Yo al menos ya empecé desde anoche, y me toca hacerlo porque reconozco que soy una completa ignorante en historia regional. Anoche recordaba lo que alguna vez me dijo el doctor Armando, en chiste creo –bueno Blanca Inés, usted que se ocupa de la Historia de Galileo, qué sabe de nuestra propia historia santandereana–. Yo muy avergonzada le respondí: Nada, nada en absoluto, y él muy amable se contentó con reírse y desearme suerte. Y es que como bien dice Karl Popper, “nuestra ignorancia comparada con lo que hoy se sabe, es INFINITA”.
Bucaramanga, abril 1 / 2022.
(*) Profesora pensionada de la UIS
