Graves denuncias contra la iglesia católica en Medellín. Foto referencial
Misael Salazar F.
¡Escándalo! Eso es lo que caracteriza a la iglesia católica en el departamento de Antioquia.
El medio de comunicación alternativa, Vorágine, acaba de publicar un trabajo investigativo donde sostiene que 62 curas han sido denunciados en el departamento de Antioquia por el delito de abuso sexual en contra de menores de edad.
Pero tan grave como la cantidad de sacerdotes denunciados, o peor, es el hecho de que la mayoría de estos curas han sido protegidos, según el mismo medio de comunicación, por quien fuera el arzobispo Alberto Giraldo Jaramillo y el arzobispo actual de Medellín, Ricardo Tobón Restrepo.
En el trabajo investigativo titulado por el equipo periodístico de Vorágine, como “El tenebroso archivo de la iglesia de Medellín”, se revela que 32 de los sacerdotes denunciados por abuso sexual, aún continúan ejerciendo y seguramente abusando de menores, con la protección del arzobispo Tobón Restrepo.
Uno de los hechos más graves, conocidos por el equipo que llevó adelante la investigación, tiene que ver con el sacerdote, Roberto Cadavid, acusado de abuso sexual.
Dice el informe que, en 2018, el obispo de Brooklyn (EE UU), reveló dos cartas firmadas por el arzobispo de Medellín, Ricardo Tobón Restrepo, recomendándole al sacerdote Roberto Cadavid, a quien han calificado como “un peligroso depredador sexual de niños”.
Vorágine se pregunta ¿dónde está hoy el sacerdote Roberto Cadavid?
El mismo medio responde: Libre, después de haber violado decenas de niños en varias parroquias de la Diócesis de Medellín. Cadavid -dicen los investigadores del medio de comunicación-, fue protegido por el exarzobispo de Medellín, Alberto Giraldo Jaramillo y por el actual arzobispo, Ricardo Tobón Restrepo.
Como Cadavid, decenas de curas han resultado protegidos por el mencionado arzobispo. ¿Y cómo los protege? Como los cardenales, arzobispos y obispos, han protegido a cientos de curas pederastras en todo el mundo: cambiándolos de parroquia para que continúen abusando de menores de edad.
Agrega Vorágine que Carlos Yepes, un telepredicador antioqueño, con un millón de suscriptores, es otro depredador sexual protegido por el arzobispo Ricardo Tobón Restrepo. Dos hombres que fueron abusados cuando niños, por Yepes, lo denunciaron y solo obtuvieron como respuesta la protección al abusador por parte de Tobón Restrepo.
El vicario general de la arquidiócesis de Medellín, Oscar Augusto Álvarez Zea, habría pagado 20 millones de pesos a un menor de edad para que callara y no denunciara sus abusos. El vicario decía que tenía con el menor una relación amorosa, según narra Vorágine.
Según el medio de comunicación citado, quizás el caso más escalofriante es el de Natalia Restrepo, quien acusa al sacerdote Iván Darío Restrepo Salazar, de emborracharla y haberla violado, obligándola a abortar cuando se dio cuenta que estaba embarazada.
Cada caso parece más aterrador que el otro. Aún así, el arzobispo guarda silencio y encubre a los violadores y abusadores sexuales, como ha sucedido en muchos países del mundo donde el silencio y el encubrimiento caracteriza a los jerarcas de la iglesia católica.
